14 de julio 2009 - 00:00

Diálogos en Wall Street

El experto en mercados mundiales personificado como el banquero de la película Wall Street, de Oliver Stone, analiza la visión de Meredith Whitney, la principal analista de bancos de Wall Street, quien anticipó la recuperación de Goldman Sachs y estima una avalancha de emisiones de deuda por 1,9 billón de dólares.

Periodista: Entramos de lleno en la temporada de balances. Y Wall Street, después de un empellón alcista del 40% de marzo a mediados de junio, ahora titubea. Ya derrapó cerca del 10%. ¿Piensa que se frenará la mala racha?

Gordon Gekko: Nos arrimamos a un vértice. Todavía es una corrección muy moderada aunque haya rasgado soportes clave. Me imagino que los balances llegarán justo a tiempo para definir el rumbo.

P.: Meredith Whitney, la analista de bancos que le bajó el pulgar a Citigroup anticipando sus debilidades con notable perspicacia y sin pelos en la lengua, hoy (por ayer) recomendó la compra de las acciones de Goldman Sachs. ¿Cree que puede ayudar a retemplar los ánimos?

G.G.: Es mucho mejor contar con un informe favorable de Whitney que, como en el trimestre pasado, con un memo interno de Pandit (el CEO de Citi). No tengo dudas.

P.: No es fácil arrancarle a Whitney una opinión positiva del sistema financiero.

G.G.: No en estos tiempos.

P.: Dentro de su especie, Goldman es un animal muy particular. Lo sé. Sin embargo, de manera oblicua, ¿no está Whitney mudando su opinión sobre el status de los bancos? Quizá no por el sistema en sí, sino porque percibe una economía más sólida.

G.G.: La opinión de Whitney está basada en Goldman Sachs y no en el sistema financiero ni en la salud de la macroeconomía. Como usted bien dijo, Goldman pertenece a una raza en extinción.

P.: El banco de inversión independiente.

G.G.: Ahora convertido en banco comercial por crudas razones de supervivencia. Pero con todos los atributos de antaño como banco de inversión y, lo que resulta atractivo, sin la competencia que sufría otrora. El punto de Whitney no tiene mucho que ver con lo fuerte que ve la coyuntura económica. Ella lo que sí observa es un «tsunami» de deuda.

P.: Un torrente de nuevas emisiones.

G.G.: Así es. Y Goldman está en una posición privilegiada. Tiene todo el «expertise», todo el conocimiento y los contactos para distribuir con eficacia esa avalancha de mercadería en los mercados de capitales.

P.: No es el único jugador con esas capacidades.

G.G.: No, pero si no es el mejor, le pega en un poste. Y, tras la decantación que produjo la crisis, una competencia raleada le asegura una tajada mayor que en el pasado.

P.: Es un «tsunami» de deuda pública.

G.G.: En todos los niveles de gobierno. Federal, estados, municipios y entes locales. Pero también existe una gran oferta de obligaciones corporativas que canalizar.

P.: No es todo sector público.

G.G.: No se agota allí. Tenga presente que los bancos no prestan. O son muy reacios. Las empresas deberán saltar el cerco de la intermediación y pujar por colocar directamente sus papeles. Como mínimo, la emisión de deuda corporativa será el 60% del promedio de los últimos tres años.

P.: Un volumen de colocación de 2 billones de dólares.

G.G.: Whitney calcula 1,9 billón, como estimación conservadora. Pero, a la hora de pelear por las comisiones, habrá tres grandes jugadores menos para hincarles el diente.

P.: Es una apuesta a la suerte de la renta fija. Además, Goldman tiene fuerte presencia en los mercados de acciones.

G.G.: Seguro. Pero allí la incertidumbre sobre la magnitud y la continuidad de las emisiones es mucho más alta. La recomendación de Whitney descansa exclusivamente sobre la renta fija.

P.: Goldman Sachs difundirá su balance mañana (por hoy). A cuenta, el papel ya trepó más de 5%. Pero, aun siendo específico, el informe de Whitney arrastró al resto de los bancos.

G.G.: Les inyectó nuevos bríos. Whitney también señaló que Bank of America era la acción más barata, en relación con sus activos tangibles, entre todos los grandes bancos.

P.: El índice de bancos de Keefe, Bruyette & Woods escaló más del 6%. Más que lo que subió el propio Goldman.

G.G.: Sí. Es el avance más potente del sector desde mediados de mayo.

P.: ¿Hubo información adicional que alentara esta toma de posiciones?

G.G.: Nada relevante. Es una apuesta al momentum. Con una definición inmediata. No sólo tendremos el balance de Goldman, mañana (por hoy). JPMorgan Chase difundirá el suyo dos días después y habrá una andanada de nombres este viernes: Bank of America, Citigroup y BB&T Corp., junto con General Electric, que es un conglomerado con fuerte incidencia en el terreno financiero. Será un sprint infernal.

P.: Imagino que se esperan noticias positivas.

G.G.: En el sector financiero se descuenta una caída de ganancias del 55% en el segundo trimestre (con respecto al mismo período de 2008). En el primero, la merma fue del 63%. Que no haya grandes desvíos serán buenas noticias.

P.: Que no haya que tomar grandes quebrantos.

G.G.: Así es. Se sabe que los bancos que cancelaron anticipadamente el plan TARP deberán afrontar pérdidas contables por tal razón. Pero no deberían provocar revuelo. Hay que pensar que ya en el trimestre anterior una contabilidad más flexible había permitido maquillar los resultados. En ese sentido, la comparación con 2008 no es homogénea.

P.: Se oficializó la posibilidad de utilizar estimaciones de «valor razonable», en vez de precios de mercado, para registrar posiciones ilíquidas.

G.G.: La novedad del trimestre es que las normas ahora están disponibles para todas las entidades.

P.: Y no se registraron grandes convulsiones en los precios de los activos. Más bien, subieron con ímpetu.

G.G.: Hubo de todo un poco. Los activos más problemáticos no participaron de la dinámica alcista. Y el deterioro de la cobranza de las carteras prosigue su curso. Paradójicamente, al subir el precio de los bonos de los propios bancos ello puede obligar a tomar una pérdida por el mayor valor de los pasivos. No se olvide que su caída fue una fuente de ganancias en el primer trimestre. Será importante monitorear de cerca lo que ocurra.

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