17 de diciembre 2010 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Al trote cansino, el rally de las acciones sigue su curso. Para Gordon Gekko, el seudónimo de un veterano especialista en los mercados mundiales de capitales, los vientos son propicios y continuarán soplando así, salvo que las desventuras de Europa se interpongan.

Periodista: No rige la prisa de septiembre y octubre, pero el rally de las acciones no cesa en su empeño. ¿Nos espera una feliz Navidad?

Gordon Gekko: Si Europa no se opone, sí.

P.: La suba se produce pese a todas a las cavilaciones de Europa.

G.G.: Por ahora es así. Que Europa dude se soporta. Es normal. Lo grave son los temblores.

P.: De momento se calmaron.

G.G.: Pero se sabe que se trata de un equilibrio inestable: la situación objetiva no mejora, los costos de endeudamiento treparon y no reculan y así el tiempo juega en contra. Las expectativas de fondo se deterioran sin remedio. Usted precisa oponer un liderazgo político para enderezar el rumbo, que todavía no aparece.

P.: Llama la atención que las tasas de interés se hayan disparado en alza más de un punto completo, en el último mes y medio, desde que se anunció el QE2, y no le hiciesen mella a Wall Street.

G.G.: ¿Qué es lo que puede empujar, a la vez, a las acciones y a las tasas de interés?

P.: La idea de una economía más robusta.

G.G.: Tal cual. El horizonte de la actividad económica se despejó. Cada día que pasa se recoge una nueva evidencia a favor.

P: Es un indicador de anticipación.

G.G.: Correcto. Forma parte, de hecho, de la canasta líder que computa The Conference Board. Es una muy buena señal. Y, como le decía, no es un dato aislado, sino uno más que se suma a un lote nutrido.

P.: Llegamos a tener más de 500 mil pedidos semanales en agosto.

G.G.: 504 mil. La mejoría es ostensible. No hubo una sola lectura superior a los 450 mil en todo noviembre. Y el promedio de las dos primeras semanas de diciembre se retrajo a menos de 422 mil.

P.: Curiosamente, el único informe realmente adverso que hemos tenido en el último mes y medio provino del mercado de trabajo. ¿Fue una aberración, un problema estadístico de medición, o la situación se revirtió en este último tiempo?

G.G.:
Pienso que hubo un error en la desestacionalización de los datos y que ni octubre fue tan propicio ni noviembre tan malo como sugirieron los partes oficiales. Como sea que haya sido, todo pinta para un diciembre más sólido que el promedio de ambos meses. O sea, para confirmar el paso adelante.

P.: Es una reserva de munición que tiene la Bolsa para continuar trepando.

G.G.: Tal cual. No es la única. Pero, desde el punto de vista de la visión sobre la marcha de la economía, es muy importante cerrar el círculo. Servirá de mucho comprobar que el empleo también se acopla a los mejores vientos.

P.: ¿Por alguna razón en especial? La economía puede crecer sin que el empleo acompañe.

G.G.: Pero si acompaña mejor. Primero porque confirmaría que las propias compañías consideran el repunte de las variables económicas ya no como una mera eventualidad sino como un proceso sostenido, duradero, que justifica tomar una decisión clave como es volver a contratar personal, después de una poda furiosa. Segundo porque el aumento del empleo es fundamental para fortalecer una recuperación genuina del ingreso y, tras de sí, de la demanda agregada.

P.: Dice que no es la única munición a la que la Bolsa podrá apelar. ¿Qué otras fuerzas favorables pueden irrumpir y apuntalar el rally?

G.G.: Los balances del cuarto trimestre, cuando se difundan a mediados de enero. Son una carta bajo la manga que, cuando se revele, debería ser muy propicia. Lo difícil fue sortear el examen del tercer trimestre, con la economía sumergida en un bache. Este repunte que estamos viendo en los indicadores debería repercutir en los estados contables de las compañías. Y, sobre todo, mejorar su orientación, su visión, a mediano plazo.

P.: ¿Cuánto más jugo puede sacársele al QE2? Daría la impresión de que ya agotó sus beneficios.

G.G.: Creo que usted sufrió el influjo de un doble shock: el QE2 más el acuerdo impositivo de Obama con los republicanos. Una expansión de política monetaria y fiscal. Para la Bolsa el saldo es claramente favorable: cuando se piensa hacia delante, lo que se proyecta es una economía más briosa que en los últimos seis meses. Fuera de toda discusión. Si las tasas largas hubieran permanecido sin cambios, el impulso sería todavía mayor. Pero, aun así, no está nada mal.

P.: Considerando el doble shock, ¿ya está plenamente descontado en las cotizaciones?

G.G.: No me sorprendería que el ajuste de las tasas de interés de largo plazo involucre una sobrerreacción.

P.: Que las tasas largas suban en demasía y, luego, se precipiten.

G.G.: Es un patrón usual, previsible. Le diría que si la economía no sigue sorprendiendo, y obligando a retocar en alza los pronósticos de crecimiento, ya estaríamos en condiciones de esperar un retroceso de 20 o 25 puntos base.

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