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Diálogos en Wall Street
Llegó la hora: las elecciones en EE.UU. se celebran mañana y Wall Street tiene sus preferencias. Con Gordon Gekko examinamos qué sectores se benefician y perjudican según cómo se defina la suerte en las urnas.
Gordon Gekko: Si le hace caso a los mercados de apuestas, las chances favorecen a Obama en relación dos a uno.
P.: El voto popular luce más peleado. Las encuestas no tienen mucha luz de diferencia. Y las hay a favor de uno y otro. ¿Cómo justificar que las apuestas concedan un margen tan amplio?
G.G.: La ventaja de Obama se estira cuando se proyectan los números del Colegio Electoral. Liderar en Ohio (y Florida) es decisivo.
P.: ¿Hay chances de que el más votado en las urnas pierda la elección en el Colegio Electoral?
G.G.: Según la misma fuente, esa probabilidad fluctúa entre el 20% y el 25%.
P.: ¿No tendremos otra agonía como la que deparó la contienda entre Bush Jr. y Al Gore y que obligó a recontar los votos en la Florida?
G.G.: Parecería que no.
P.: No sé si Wall Street soportaría tanto suspenso. Ya tiene las espaldas muy cargadas de preocupaciones.
G.G.: Tal cual. No se olvide que lo más importante de las elecciones deberá suceder después.
P.: ¿A qué se refiere?
G.G.: A la necesidad de ponerse a trabajar cuanto antes, ambos partidos, en tratar el tema del precipicio fiscal. Si la incertidumbre del resultado final se prolonga, será pésima noticia. Casi le diría que lo mejor será qué haya un ganador, no importa quién, y que lo tengamos claro mañana por la noche.
P.: ¿Qué cambia para Wall Street si se impone Obama y consigue la reelección?
G.G.: Poco.
P.: ¿O nada?
G.G.: Hay una agenda de elevar impuestos que tratará de ser ejecutada.
P.: Pero que habrá que negociar con los republicanos.
G.G.: Seguro. Obama quiere elevar las alícuotas del impuesto a los dividendos o a las ganancias de capital. Y ello tendrá impacto directo en las cotizaciones.
P.: Además de subir el tope del Impuesto a las Ganancias para quienes perciben más de 250.000 dólares al año.
G.G.: Los impuestos sobre las emisiones de carbón son otro tópico que trae cola. El valor de los papeles de las compañías ferroviarias depende del avance de su proyecto ambiental; son las grandes transportadoras del mineral.
P.: ¿Qué respaldo tendrá Obama en el Congreso? No dominará las dos cámaras.
G.G.: No. Nada hay imposible, pero que los republicanos pierdan en Diputados es lo más parecido a ello. El Senado, sí, todo indica que terminaría bajo control demócrata.
P.: En Wall Street, los ejecutivos prefieren siempre a los republicanos y con Romney no hacen una excepción. Pero usted ha dicho que las cotizaciones no lo ven con agrado.
G.G.: Cuando las chances de Obama crecen en las encuestas, también suben las acciones.
P.: ¿Cómo se entiende?
G.G.: Se prefiere malo conocido. Y se teme que Romney agite innecesariamente las aguas. Con pericia que debería probarse. La agenda que Romney impulsó no puede llevarse adelante sin provocar una convulsión. Una guerra comercial con China; o una guerra de verdad, el apoyo a un ataque unilateral de Israel contra Irán; o la voluntad de buscarle un reemplazante a Ben Bernanke en la Fed (y al QE3), cualquiera de las tres iniciativas, garantiza un mayúsculo dolor de cabeza.
P.: Uno debería apostar, doble contra sencillo, que si Romney triunfa acomodará su discurso, lo rumbeará hacia una bahía menos conflictiva.
G.G.: Estoy de acuerdo. Pero quién nos quitará el chubasco.
P.: Habrá quien se beneficie de las propuestas de Romney. Por empezar, tratará de bajar los impuestos.
G.G.: Por empezar, las mismas compañías ferroviarias que Obama mantiene en jaque. En términos de celo regulatorio, piense que Romney se ubica en las antípodas. La reforma de Salud, la ley Dodd Frank que rige al sistema financiero, las normas ambientales estrictas, las restricciones sobre operaciones de compra y fusiones de empresas. La idea de Romney es dar marcha atrás en todas esas áreas.
P.: ¿Y podrá?
G.G.: Primero deberá imponerse en el Colegio Electoral. Si consigue lo que parece imposible, lo difícil será más accesible.
P.: Habrá que apostar por los bancos si Romney da el batacazo.
G.G.: No se olvide del aumento prometido del gasto militar.
P.: Por bancos y armamentos. Y por el desarrollo de la energía no convencional en zonas hoy vedadas.
G.G.: Ahora bien, si Romney acierta el pleno, no se apure por comprar. Con la continuidad de Bernanke y del QE3 en tela de juicio, mientras no se aclare, las acciones podrán esperar.


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