8 de noviembre 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Ganó Obama, pero no pudo festejar en Wall Street. El Dow se desmoronó (y Gekko piensa que con Romney bien pudo haber sido peor). ¿Cuál es el motivo? La urgencia de los inversores porque se aclare el destino del «precipicio fiscal». Y será imposible prestar oídos sordos a esa petición si no cesa el estruendo de las cotizaciones.

Periodista: ¿Y la luna de miel?

Gordon Gekko:
Por lo visto, no hay enamoramiento. Después de todo, con Obama es un matrimonio en segundas nupcias.

P.: Y por conveniencia.

G.G.:
Se eligió lo más seguro. Como quien dice, malo conocido.

P.: Pero tampoco es tan seguro. La recepción no podía ser menos amistosa. El Dow se hundió el 2%. ¿Cuál es el mensaje? ¿Se confiaba acaso en que Mitt Romney podía ganar?

G.G.:
Queda claro que el tema urticante no era la elección. El problema no es Obama ni Romney. Es la cercanía del precipicio fiscal.

P.: Así, sin anestesia.

G.G.:
Es desagradable, no lo niego, pero también es la mejor manera de inyectar presión. No es posible mirar hacia otro lado. Primero hablaron los votantes; ahora es el turno de los mercados.

P.: Terminó la campaña, pero el tiempo de la política no concluyó. Habrá que trabajar horas extras para trazar una solución potable, no traumática, frente a la amenaza del ajuste automático y un eventual descalabro en los mercados de riesgo.

G.G.:
No sé si Obama lo tenía tan claro. Pero la convocatoria a Romney para sentarse a discutir juntos cómo «sacar el país adelante» calza como un guante. Es el momento de conceder, acordar y avanzar en lo que no se pudo resolver el año pasado y quedó como presente griego para 2013.

P.: Obama debería aprovechar el envión que le da el triunfo electoral.

G.G:
Lo intentará. No es muy cómodo negociar con un trasfondo de grietas resquebrajándose en Wall Street, pero puede ser un aguijón eficaz para que todas las partes asuman su responsabilidad y cedan en sus posiciones extremas.

P.: ¿Piensa que la derrota ablandará la intransigencia de los republicanos? Esa pretensión de no aceptar que suban los impuestos después de haberlos recortado en grande un par de veces en los tiempos de Bush Jr. no luce muy sensata.

G.G.:
Será un hueso duro de roer. Los republicanos también ganaron.

P.: ¿Dónde?

G.G.:
Retuvieron el control de la Cámara de Diputados. También allí hay un mensaje.

P.: ¿Cuál?

G.G.:
Si la población hubiese querido darle vía libre a la agenda de Obama hubiera votado distinto. El Congreso dividido es un freno de mano puesto por el electorado.

P.: Con razón Romney dijo que va a rezar para que Dios lo ayude a Obama a conducir los destinos de la nación.

G.G.:
No exageremos. Con que John Boehner esté dispuesto a colaborar, alcanza.

P.: Boehner es el hombre fuerte de los republicanos en Diputados.

G.G.:
Correcto.

P.: Y no es un «ultra».

G.G.:
No lo es. Ya manifestó que quiere buscar un terreno de coincidencias. Es probable que la derrota del partido, en la medida que obliga a replantear las posturas más recalcitrantes, le permita un margen de maniobra que no tuvo en el pasado. Pero, le advierto, no será fácil. El aumento impositivo será muy resistido. Obama tendrá que poner lo suyo.

P.: Si aporta la cancelación del aumento planeado en los impuestos a los dividendos y a las ganancias de capital, obrará como un doble impulso.

G.G.:
Veremos. La primera jugada ya se esbozó: al día siguiente de la elección, el clima está instalado a la temperatura justa para comenzar las negociaciones. El segundo paso será bajar a tierra el asunto del precipicio fiscal. Pasó el momento de las plataformas de campaña, las grandes proclamas. Hay que desmenuzar la agenda. Desarmarla y negociar qué hacer tema por tema.

P.: Puede convertirse en un toma y daca infernal.

G.G.: Pero es mucho más fácil operar en ese plano minimalista. Todo el mundo sabe que, al final del día, habrá un acuerdo. No tiene sentido jugar a todo o nada hasta el último momento. Es mucho más factible acreditar avances en temas acotados. Por ejemplo, el impuesto mínimo alternativo (ATM). Todos los años, el Congreso garantiza una extensión por los próximos doce meses. La no renovación del ATM es uno de los componentes del recorte fiscal automático. Hasta los programadores de sistemas están diseñando los paquetes hogareños para liquidación de impuestos dando por descontado que será prorrogado. Esta decisión individual, separada del resto, bien podría ser un puntapié rápido de partida. La señal de que no hay voluntad de volver a producir la zozobra que tanto daño hizo el año pasado sin ton ni son.

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