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Diálogos en Wall Street
Hay un único tema en danza: ¿qué pasará con la tasa de largo plazo? Mientras tanto, la tasa sube y se acerca ya al 3%. ¿Obligará a la Fed a dar un paso al costado en septiembre? Son los temas que discutimos con Gordon Gekko, nuestro hombre en el mundo de las finanzas internacionales.
Gordon Gekko: No es una situación agradable.
P.: Yendo más allá de Wall Street, ¿no se corre el peligro de asfixiar la recuperación? Costó mucho trabajo instalarla, nunca fue muy rozagante, no sería sensato hacerle ahora una zancadilla.
G.G.: No es la intención.
P.: Pero podría suceder.
G.G.: Antes se aflojará el nudo.
P.: ¿La situación se salió de cauce? ¿O éste es el plan maestro de la Fed?
G.G.: Ni lo uno ni lo otro. Convengamos, sí, que cuando Bernanke agitó el árbol en mayo sabía que iba a desprenderse la hojarasca.
P.: ¿Hojarasca? La tasa de diez años, en mayo, llegó a ubicarse en 160 puntos base. Desde entonces, sumó otros 130. No creo que haya muchos antecedentes así.
G.G.: De todos los derrapes que atesora el historial de los bonos del Tesoro desde 1961, es el décimo en magnitud.
P.: Sí. Pero no se olvide que acá se trata de una ofensiva relámpago.
G.G.: Es un buen punto.
P.: En otros momentos, las tasas largas subieron con más furia, pero atrás bullía una economía vibrante, que necesitaba domesticación.
G.G.: O una inflación fuera de control.
P.: No creo que sea ninguno de los dos casos.
G.G.: Yo tampoco. Aunque la Fed tiene una visión del nivel de actividad -para lo que resta del año y, sobre todo, para 2014- que recobra el vigor.
P.: La Fed marcó a la reunión de mediados de septiembre en la agenda como el día D. ¿Cree que mantendrá su tesitura y comenzará el repliegue del programa de compra de bonos? ¿O piensa que la suba de la tasa larga obligará a un cambio de planes?
G.G.: La Fed no se tomó tanto tiempo en vano. Lo usará sin compromisos hasta el instante previo a tomar su decisión. Si tiene que cambiar, cambiará. No querrá morder la banquina por puro gusto. Así, empleó un discurso agresivo en mayo y junio, y viró a otro suave en julio, antes de volver a sugerir que septiembre era la hora señalada. El Bernanke "soft" que se paseó por el Congreso buscó, en su momento, calmar estas mismas aguas.
P.: Podría volver a resultar necesario, ¿o no? El mensaje de paz podría reaparecer en las minutas que se conocerán el miércoles (por mañana)...
G.G.: En rigor, la última reunión fue muy conciliadora. Enfatizó el papel de las condiciones económicas como resorte crucial para retocar el QE3. El espíritu del comunicado oficial fue muy benévolo y produjo alivio. Si duró poco fue porque, trascartón, lo desmintió un ejército de funcionarios en su papel de oradores. No obstante, quizá las minutas no sean el instrumento adecuado. Es más fácil para ellas asustar -al mostrar el fuego del debate interno- que repartir tranquilizantes.
P.: ¿Será, una vez más, el turno de Jackson Hole?
G.G.: Tendrá que ser un agregado fuera de programa. Y, para ello, no se necesita tampoco viajar a las montañas de Wyoming.
P.: ¿No le ve chapa a la conferencia?
G.G.: Es que no va a ir nadie.
P.: Pensaba en Janet Yellen.
G.G.: En principio, sólo está agendada para moderar un panel. Puede salirse del libreto si quiere, pero, como le dije, los micrófonos están siempre disponibles.
P.: Imaginemos que las minutas no nos dicen nada. Y que tampoco hay novedades del mitin de banqueros centrales. Lanzada como está, es difícil que la tasa larga se frene sola...
G.G.: Tarde o temprano, ocurrirá. La Fed, es verdad, puede facilitar una tregua como ya se vio en julio. Pero, de alguna manera, con su silencio, acepta el vértigo. Un reacomodamiento de carteras es inevitable. En algún punto debe comenzar. Y todo sugiere que la Fed ha querido que fuera ahora. ¿La razón? No nos la ha dicho. En mayo, la queja original era por la afición a la caza de rendimientos. A esta altura, empero, lo que tenemos es la situación inversa: son las penurias del cazador cazado.
P.: Usted pensaba que la Fed querría estabilizar la tasa larga antes de meter manos en el QE3. ¿Lo sigue haciendo?
G.G.: Sí. Y cuanto más suba la tasa larga, será más razonable. La Fed no pretende eliminar el estímulo monetario, sino aminorar la dosis. Y lo que hoy ocurre es lo contrario, esto es un apretón crediticio. Antes de levantar el pie del acelerador, mejor cerciorarse de que no pase a mayores.


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