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Diálogos en Wall Street
Las Bolsas del mundo saltan de récord en récord y presagian un futuro brillante. Cosa curiosa: los empresarios vislumbran otra realidad, mucho más recoleta. ¿Será que las políticas expansivas fabrican un espejismo en los mercados financieros mientras fracasan en el plano de la economía real? Le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro especialista en Wall Street.
Gordon Gekko: Ayudó mucho la presentación de Janet Yellen, la probable sucesora de Bernanke al tope de la Fed, que derramó efectos benéficos en las Bolsas de todo el orbe. Especialmente, en los mercados emergentes. Yellen transmitió una imagen pacífica, de conformidad con el status quo de la política monetaria. Pero hoy también contribuyó China, que está diseñando su futuro tras el plenario del Comité Central del Partido Comunista. Impulsada por la noticia de la supresión de la política de un solo hijo, Shanghái trepó el 2,9%. Y Asia, que por cuestión de horario siempre pica en punta, estuvo muy entonada. Por partida doble.
P.: Las acciones mundiales clavan récord tras récord. Pero los empresarios son mucho más cautos. ¿No sé si vio la encuesta de Markit entre ejecutivos de 11 mil firmas en 17 países?
G.G.: En el mundo de los negocios, la visión es menos rozagante.
P.: Diría que el contraste es notable. La cautela prevalece, según la encuesta. Y lo que se vislumbra es un crecimiento económico muy moderado.
G.G.: No es una visión que sea ajena a la realidad.
P.: No la critico. Quería subrayar la magnitud de la brecha con respecto al vértigo de las Bolsas.
G.G.: La brecha existe y se ensancha con esta pierna alcista de las cotizaciones.
P.: Quizás las políticas no convencionales sean más eficaces para masajear los precios de los activos financieros que los músculos de la economía real, mucho más agarrotados.
G.G.: El quizás está de más. Es así. Y los activos financieros responden más rápido.
P.: Llevamos cuatro años y medio de "bull market" -mercado alcista- en todo el Globo. Vibrante. Y, en paralelo, la recuperación económica no termina nunca de dar el salto de velocidad.
G.G.: Sería grave si marchasen a contramano. La economía mundial, crece, de eso no hay dudas. Lo que ocurre es que no abandona el trote cansino.
P.: Fíjese en Europa. La Bolsa lidera la suba mundial desde fines de julio. Pero las cifras de las cuentas nacionales que acabamos de conocer, del tercer trimestre, son paupérrimas. La eurozona creció apenas el 0,4% anualizado. Una cifra que no debe ser mayor que el margen de error de la medición. La Bolsa vuela, pero, ¿salimos de la recesión? No está claro para mí.
G.G.: De hecho, el PBI regional se ubica el 0,4% por debajo de su nivel de un año atrás.
P.: Es una recuperación más que precaria. Pero para la Bolsa el cielo no puede esperar.
G.G.: Es un dilema conocido. Y no le echaría la culpa aquí a la política monetaria del BCE que ha sido muy avara. Fíjese que es el único banco central del G-7 que recorta el tamaño de su hoja de balance y de su asistencia. Entre el riesgo de que la recuperación sea genuina y se consolide y el riesgo de un falso positivo, en un marco internacional favorable y con la crisis de la deuda bajo control (gracias, eso sí, a Mario Draghi) los inversores apuestan fuerte a la resurrección. Son las reglas del juego: la parte del león de las ganancias que arroja un mercado alcista se cosechan de arranque, cuando el horizonte está todavía nublado de dudas.
P.: Yo los veo cosechar en toda estación. En Europa porque la recuperación está en pañales y en EE.UU. aunque use pantalones largos...
G.G.: No es tan así. Y por eso se teme tanto el "taper" de la Fed. Cuando la economía exhiba la robustez que usted exige para convalidar los precios de la Bolsa, en ese momento de madurez, es muy probable que la Fed pase la factura y que haya que soportar un chubasco. La recuperación en EE.UU. tiene sus añitos, pero todavía lleva pantalones cortos. De ahí que la Fed -y quedó claro después de escucharla a Yellen- no le suelte la mano.


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