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Diálogos en Wall Street
Vuelve un clásico de la Fed: una de cal y otra de arena. La comunicación es dual. Yellen (como antes Bernanke) tranquiliza, y las minutas meten cizaña. ¿Hay una suba de tasas antes de lo planeado? Contesta Gordon Gekko.

Gordon Gekko: A muchísimas millas náuticas de distancia.
P.: Sin embargo, en la reunión de enero, el asunto volvió a entrar en la discusión.
G.G.: Lo corrijo. Nunca dejó de estar.
P.: Pero en estas minutas el tema cobra otro énfasis.
G.G.: ¿Y fuera de las minutas?
P.: ¿Cómo, fuera de las minutas?
G.G.: Las minutas siempre son corrosivas porque la discusión interna es feroz. Es el rasgo distintivo de la política monetaria no convencional. Las posiciones internas barren un espectro amplísimo. Terminamos 2013 con dos participantes que consideraban que la Fed debía subir las tasas este año (uno de ellos quería llegar a diciembre con una tasa del 1,25%)...
P.: Parece que hizo escuela.
G.G.: Dos querían subirla este año, tres abogaban por no tocarlas hasta 2016.
P.: Y la mayoría se ubica en el medio.
G.G.: El consenso, y la voluntad de la Fed, apuntan a 2015. Y le diría que en la segunda mitad del año. No hay ninguna señal de que esa posición haya variado.
P.: ¿No hay un mensaje implícito en unas minutas tan ásperas?
G.G.: Haga memoria que no hace daño. Un año atrás, ¿qué discutían las minutas?
P.: No me acuerdo bien. El "tapering", la advertencia de Ben Bernanke, recién irrumpió en mayo...
G.G.: Pues bien, en las minutas ya se había instalado todo el fragor del debate. El QE3 se implementó en septiembre de 2012 -como un programa novedoso en el sentido de carecer de límites predeterminados de vigencia- y en la reunión de enero de 2013 ya tenía detractores encarnizados. ¿Sabe por qué?
P.: Esa es fácil. Había gente que no lo quería llevar adelante ni siquiera en la fecha inaugural.
G.G.: Entonces no se asuste por el disenso. Existe desde la primera operación de compra de bonos. Y no por ello se dejó de comprar. Arrancamos por debajo del billón de dólares y ya superamos los 4,1 billones.
P.: ¿No ve una suba de tasas antes que termine 2014?
G.G.: No. Y tampoco es el mensaje que procuran transmitir las minutas. Vuelva al caso del "tapering". Lo que se discutía en enero de 2013 se comenzó a ejecutar recién un año exacto más tarde.
P.: Ve la suba de tasas en enero de 2015...
G.G.: Tampoco. Mire los futuros de fed funds: están acusando una mudanza para septiembre de 2015.
P.: Esas previsiones son volátiles.
G.G.: No las vi nunca para antes de abril de 2015. Y me parecieron muy apresuradas.
P.: ¿Qué piensa que puede haber cambiado tras el alejamiento de Bernanke? Después de todo, las minutas corresponden a la última reunión que presidió.
G.G.: Como le dijo Janet Yellen al Congreso, hay que esperar una continuidad de las políticas.
P.: En ese sentido, las minutas son representativas, siguen siendo "válidas"...
G.G.: Seguro. De fin de enero para acá, lo que pudo haber mudado es el contexto de la actividad económica. El frío polar volvió a azotar y, sin dudas, contribuye a una debilidad más persistente que lo imaginado. Pero no es nada que obligue a variar el rumbo.
P.: La agenda práctica de la Fed seguirá concentrada en los afanes del "tapering". Así, en marzo tocará otro recorte de 10 mil millones de dólares en las compras de bonos.
G.G.: Correcto. Aunque lea en las minutas que hubo "algunos funcionarios" que pusieron el acento en una tasa de inflación demasiado baja. La idea es seguir con el desguace a la velocidad programada. Inclusive los que podrían favorecer una interrupción, que son más de uno, entienden que hoy por hoy no se justifica hacer una pausa.


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