4 de junio 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
Hay voces que surgen de la Fed y advierten por la complacencia. ¿Cuál es el mensaje detrás? Para Gordon Gekko, el banco central quiso ponerle piso a la baja de tasas largas, y hacerlo antes que el BCE dispare sus medidas de estímulo.









Periodista: La mar está serena, los ánimos también. La Bolsa marca récord tras récord en un ascenso sin estridencias. La economía responde bien. ¿Será verdad que hay que comenzar a preocuparse, precisamente, por la falta de preocupaciones? The Wall Street Journal alerta por la complacencia.

Gordon Gekko:
Dice que la Fed se empieza a preguntar si no hay riesgos crecientes detrás de este enorme mar de tranquilidad. Richard Fisher, el presidente de la Fed de Dallas, la semana pasada, le dio cabida a la cuestión. "Hay mucha complacencia en los mercados, dictaminó, y cuando es así, en algún momento, uno está destinado a ser sorprendido".

P.: Hasta ahí un comentario trivial. Pero no fue el único que habló. También surgió Esther George, de la Fed de Kansas City, y Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, y de repente ya no es la música de un solista. Es un coro que plantea objeciones.

G.G.:
Es parte del elenco estable de halcones.

P.: Elenco que guardó profundo silencio durante mucho tiempo. Y ahora se los escucha de nuevo. ¿No hay ahí, en esta súbita aparición conjunta, el deseo de subrayar un mensaje?

G.G.:
Es lógico pensar que sí.

P.: Es un discurso a contramano del que la gente de Pimco (un mánager de bonos de gran tamaño) ha bautizado como la "nueva neutral". De las ideas benignas que ventilaron el expresidente Bernanke y el titular de la Fed de Nueva York, Dudley.

G.G.:
Es una reacción a la bonanza de los mercados de renta fija, a la baja sustantiva de la tasa larga, y a la tácita confianza que derramó sobre todo el espectro de activos de riesgo.

P.: Hay riesgos en la complacencia, pero, también hay peligros -muy concretos- en aceptar como atractivos rendimientos de bonos del Tesoro a largo plazo que se sumergen por debajo del 2,50%.

G.G.:
El mensaje es más sutil. Pero el recado es ése y, si se fija un poco, verá que llegó pleno a destino. Cuando se escuchó la primera voz crítica -la de Jeff Lacker, de la Fed de Richmond- la tasa de diez años orillaba un 2,41% y apuntaba ir mucho más abajo. Después repiqueteó Plosser y luego los otros.

P.: Hoy está en un 2,59% y subiendo.

G.G.:
Toda la volatilidad que vemos en los mercados, que está muy concentrada en este producto, la fabricaron los comentarios de los oficiales de la Fed.

P.: Es una manera tosca de intervenir.

G.G.:
No lo discuto. Pero reconozcamos que ha sido efectiva para balancear la visión que nos está bajando la Fed; que habrá una suba de tasas cortas, que no tiene apuro, que se manejará con prolijidad y que tampoco promete a priori un recorrido probable muy extendido. Que haya que hablar a viva voz para que la tasa larga no se derrumbe -compare con lo que pasó cuando hubo que vender el tapering- no deja de ser un gran logro.

P.: ¿Piensa que la Fed les apuntó a los bonos del Tesoro exclusivamente? Porque la complacencia arrancó por ahí, pero se factura en todas partes. La Bolsa, una vez que entendió la nueva oratoria, no deja de acumular récord tras récord. Lo hace con suma calma, como si no quisiera la cosa, pero igual se infla...

G.G.:
Un dato es cierto; el discurso que mencionaba abiertamente la efervescencia -y que les cabía mejor a las acciones- desapareció hacia mediados de abril. No hemos vuelto a escucharlo.

P.: La prédica no apunta a las acciones...

G.G.:
No hay una alusión específica. El sayo de la bajísima volatilidad vale para toda categoría de activo. Desde la Bolsa a las monedas. No creo tampoco que la Fed esté haciendo hincapié en el mercado cambiario. Piense que mañana el BCE se apresta a rebajar las tasas de interés de corto plazo en la esfera del euro y la transmisión a otros mercados de renta fija puede ser muy potente. La Fed se anticipó. Si uno mira el posicionamiento en los mercados de futuros de bonos, lo que el banco central está evitando es un "short squeeze" cantado, un estrangulamiento de aquellos, que pudiera desmoronar la tasa larga a valores extremos sin ton ni son.

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