24 de abril 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

A grandes rasgos, Wall Street luce inmóvil. Con el lente fino, tiene gran volatilidad y no deja de clavar nuevos máximos. ¿Qué hay detrás?, le preguntamos a Gordon Gekko en una rueda récord para el NASDAQ.

Diálogos en Wall Street








Periodista: La fiesta de 15 años suma nuevos invitados. Las Bolsas de Europa y el Nikkei japonés fueron primero. Y ahora se agregó el NASDAQ, que está horadando un récord histórico de cierre que también databa de 2000.

Gordon Gekko:
En efecto. Wall Street lateraliza, pero hace excepciones. No abandona el rango de precios en el que está inmerso desde noviembre, aunque habilita nuevos altillos. Se diría que son miradores siempre apuntando al alza.

P.: Amaga y amaga dispararse, pero el rally furioso no se concreta.

G.G.:
Ocasiones tuvo, pero le falta explosión.

P.: ¿Y a qué lo atribuye?

G.G.:
En Wall Street no hay exuberancia ni impulso irracional. La valuación está estirada, y se la respeta; hace las veces de corsé.

P.: Tampoco brillan los fundamentos como para inflar más las cotizaciones.

G.G.:
Cayeron las utilidades y los ingresos de las compañías. Un ascenso de las cotizaciones, en ese contexto, obligaría a empujar la relación precios / ganancias (operativas) esperadas del índice S&P 500 más allá de un múltiplo de 17. Y los inversores son renuentes a ir tan lejos.

P.: En otro momento no los perturbó.

G.G.:
No es una regla escrita en piedra, si bien -históricamente- el ratio actual se ubica en el decil más elevado. Pero 15 años atrás el múltiplo llegó a trepar por encima de 25.

P.: La relación precio/ganancias del NASDAQ anda por encima de 30; es mucho más agresiva que la del S&P500. Si no fuera así no habría podido volver a encaramarse por arriba de los míticos 5 mil puntos.

G.G.:
Compañías de alto crecimiento -como las que operan en el NASDAQ- comandan ratios más generosos.

P.: ¿La valuación no pesa tanto, no es una restricción tan limitante?

G.G.:
Yo diría que sí. Aunque los números sean otros porque la naturaleza de las empresas, su tamaño y sus posibilidades de expansión futura son distintos. El año pasado -tras las advertencias que lanzaron funcionarios de la Fed, inclusive la propia Janet Yellen- asistimos a un ajuste fuerte de cotizaciones. High flyers -estrellas fulgurantes- como las compañías de biotecnología (que hoy son figuras centrales en el NASDAQ) sufrieron un aterrizaje brusco. Las acciones no están baratas, seguro; pero tampoco rige el desborde en masa.

P.: El NASDAQ como en 2000 vuelve a cruzar airoso la frontera de los 5 mil puntos. Sabemos cómo terminó esa cruzada primeriza. ¿La historia se repite? ¿O esta vez es diferente?

G.G.:
Nada puede ser más distinto. Los 5 mil puntos de quince años atrás, corregidos por inflación, hoy equivalen a 7 mil puntos.

P: No es la misma hazaña.

G.G.:
El récord de hoy tendría que inflarse un 40% más para escalar a una cumbre de similares dimensiones.

P.: Entonces era una burbuja desaforada...

G.G.:
En marzo de 2000, el ratio precio / utilidades del NASDAQ era 190. Más de seis veces la relación que hoy observamos. De hecho, era el apogeo de la burbuja de las compañías dot com...

P.: La fiebre de internet...

G.G.:
Nada mejor en ese entonces que carecer de ganancias. A los inversores les transmitía la visión de que el negocio era tan fabuloso que era lógico apurarse en invertir más y más -y en el intervalo, perder más y más dinero- antes de que surgiera un competidor.

P.: ¡Qué tiempos aquellos! ¿Piensa que definitivamente lo actual es mucho mejor?

G.G.:
Es el mundo de las tasas cero y, sin embargo, no hemos perdido la razón.

P.: No del todo. Pero la temporada de balances muestra una retracción de la rentabilidad y, desde que la inauguró Alcoa, Wall Street trepó más del 1%.

G.G.:
Retracción menor que la esperada, y que se estima temporaria. El truco es el de siempre, no digo que no. Pero el uso es moderado. Y si esto es un bache como se piensa, a la postre no debería resultar dañino.

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