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Diálogos en Wall Street
Cómo sigue la vida después de la Grecia del No intentaron responder ayer los inversores que consideran toda una señal de lo que viene la cumbre entre Merkel y Hollande.
Gordon Gekko: Una nueva cumbre.
P.: Tsipras estará conforme. Pero querrá incorporar la quita de deuda en la ecuación de cualquier acuerdo.
G.G.: Berlín no quiere saber nada con una quita nominal. Sería una sorpresa que la Merkel la acepte. No a esta altura.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: El reloj sigue corriendo.
P.: Y los bancos griegos continúen cerrados. Tenía razón: el corralito llegó para quedarse. ¿Es un juego de desgastar al otro?
G.G.: Habrá visto la decisión del BCE.
P.: Al menos mantuvo el nivel de la asistencia de emergencia. No canceló los redescuentos.
G.G.: Sí. Ese es el titular de los diarios. Pero elevó los aforos.
P.: Exige más garantías para el mismo nivel de financiación.
G.G.: El BCE aprieta, pero no ahorca. No quiere agravar la situación, pero se ocupa de achicar el margen de maniobra. No es nada personal. Son las reglas de la regulación bancaria.
P.: ¿Se podrán reabrir los bancos el jueves?
G.G.: ¿Y a usted qué le parece?...
P.: ¿Lo que ganó Tsipras en el referendo lo perderá en la mesa de negociación con Europa? ¿Cómo puede negociar si los bancos están cerrados y la economía se paraliza?
G.G.: Lo habrá pensado antes. Supongo...
P.: Pateó el tablero una vez. Puede volver a patearlo.
G.G.: Seguro.
P.: ¿Cree que apelará a una cuasi moneda? Se le atribuye a Varufakis haber dicho que tienen todo aceitado para emitir pagarés como hizo California.
G.G.: Quizás alguien se lo tomó en serio y eso le costó el puesto.
P.: Pero puede hacerse...
G.G.: Va a tener que hacerse. Para abrir los bancos. Y para pagar sueldos y pensiones.
P.: Esto puede ponerse al rojo vivo.
G.G.: El problema para Grecia es el diferencial de temperatura. No se soporta en casa pero el contagio fuera de Grecia no recalienta lo suficiente.
P.: Grecia quiere permanecer en la eurozona. Así, ¿no se la está empujando fuera del euro?
G.G.: No los une el amor sino el espanto. Si Merkel no resiste el pedido griego de una quita del 30%, no querrá tirar a Grecia por la ventana y condenarse a perder el triple. Tsipras tiene mandato popular para lograr una rebaja de la deuda, pero no para una expulsión de la zona del euro. Y salir de la UE, lisa y llanamente, sería demencial. Esos son los límites de la negociación.
P.: Hay que ver si las partes lo entienden así.
G.G.: Los de afuera tendrán que participar. Washington ya lo ha hecho, y se meterá de vuelta si los ánimos se exaltan.
P.: ¿Cree que se puede evitar una catástrofe?
G.G.: Habrá que flexibilizar algunas reglas, pero, después de todo, así es como Europa llegó adonde llegó tras medio siglo de camino en común. Verla a Merkel junto con Hollande es toda una señal. Francia es la coartada usual de Alemania cuando Berlín no tiene más remedio que hacer algún cambio de reglas ad hoc.


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