- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos de Wall Street
Euforia en los mercados luego de que el BCE prometiese más expansión cuantitativa (y el Banco de China recortara sus tasas). ¿Pasó lo peor? ¿Renace la fiesta?
Gordon Gekko: ¡Mario, sei bravíssimo!
P.: Y no fue sólo el BCE. El Banco del Pueblo de China, trascartón, descargó una rebaja sorpresiva de tasas de interés y encajes.
G.G.: Vieron la oportunidad y no la dejaron pasar.
P.: Y esto para los que dicen que no hay coordinación de política en la escena internacional.
G.G.: En rigor, no la hay.
P.: ¿No piensa en que pudo existir un accionar preacordado? El efecto conjunto fue muy potente.
G.G.: No hubiera sido posible si la Fed no se hacía a un lado.
P.: ¿Cada uno toma decisiones por su cuenta?
G.G.: ¡Qué duda cabe! Aunque lo haga sin ignorar el contexto global y las decisiones que tomaron los demás. Pero la Fed no se abstuvo de actuar en septiembre para que Draghi saliese ahora a prometer más QE. Ni el BCE fue tan explícito pensando en facilitar que los chinos lanzasen su andanada. Es al revés. China aprovechó el momento. Necesitan estabilizar Shanghái y Shenzen tras el derrumbe y una masiva intervención estatal. Es la ocasión ideal para volver a tentar a los inversores privados...
P.: ¿Se dio vuelta la ola? ¿Revivirán los muertos vivos gracias a esta carga de la caballería de los bancos centrales?
G.G.: Con la resolución de Pekín sumamos la operación expansiva número 65 desde que comenzó el año.
P.: ¿Contabilizando la actividad de todos los bancos centrales del mundo?
G.G.: Correcto. Si contamos todas las operaciones de política monetaria de naturaleza expansiva tenemos 65 intervenciones individuales. Serbia y China son los últimos jugadores en la lista. Sumaremos nuevamente al BCE (que en enero estrenó el QE soberano) cuando ejecute lo que hoy promete. En principio, lo hará recién en su reunión de diciembre.
P.: ¿Hay alguien subiendo las tasas de interés?
G.G.: Sólo militó Brasil hasta hace poco. Hoy está en punto muerto.
P.: ¿Se podrán estabilizar los mercados por la vía de la relajación?
G.G.: Los resultados han sido dispares. Cuando la Fed amenaza con subir las tasas, todo lo demás importa poco y nada.
P.: El sistema financiero internacional gira en torno del dólar.
G.G.: Nadie lo discute. Bastaría con que la Fed retome su empeño para que la liquidez se resienta y cause estragos. Aunque se multipliquen las intervenciones compensadoras del BCE, de los bancos de Japón y de China, y de decenas de bancos centrales menores de países que precisan lubricación.
P.: A ver si le entendí bien. Si la Fed se cruza de brazos, Draghi es Súper Mario. Si la Fed se le cruza en el camino, adiós superpoderes.
G.G.: Es la dinámica que vimos este año entre las decisiones de política monetaria y la salud de los mercados.
P.: Indirectamente, si Draghi y China obran el revulsivo que estamos observando, quiere decir que no se le asignan chances a la Fed de amargarnos este miércoles cuando finalice su reunión.
G.G.: Así es.
P.: En diciembre volverán a encontrarse. Draghi y sus colegas para resolver qué tipo de iniciativa expansiva largar al ruedo. Y la Fed para ver si puede por fin cumplir con su intención de comenzar la suba de tasas antes de que termine 2015. ¿Qué prevalecerá?
G.G.: Está claro que el BCE apretará el gatillo. Es el guiño de Draghi. Es dudoso que la Fed, aunque quiera pueda hacerlo. Los mercados, que le han contado bien las costillas a la Fed, no le ven chances hasta marzo de 2016 (cuanto antes). La paradoja es que cuanto más se inflamen las cotizaciones más confianza puede tener la Fed de que el horno está listo para bollos. Y si la economía repunta, con más razón todavía.


Dejá tu comentario