17 de diciembre 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Llegó el gran día. La Fed subió las tasas cortas de interés por primera vez desde 2006. Con Gordon Gekko analizamos la recepción jubilosa que disparó en Wall Street.

Periodista: ¡De haber sabido que la reacción de los mercados iba a ser tan favorable, hubieran subido las tasas mucho antes!

Gordon Gekko:
Hubo que trabajar más de un año en la tarea de ablande. No se confunda. Es el fruto de una tarea tenaz de comunicación, de prueba y error, y también de dos postergaciones que metieron ruido en su momento, pero despejaron el camino. Y antes de festejar, espere un par de ruedas para terminar de corroborar que el despegue entró correctamente en órbita.

P.: Se cierra una era. Es el fin de las tasas cero. Pero la política no convencional no concluyó todavía.

G.G.:
La Fed apenas aumentó el rango de la tasa de Fed Funds en un cuarto de punto. Tenemos un piso en un 0,25% anual y un rango en un 0,50%.

P.: ¿Dónde cree que se ubicará la tasa efectiva?

G.G.:
Estuvo fluctuando todos estos años a mitad del rango.

P.: Digamos que trepará al 0,40%.

G.G.:
Correcto. Pero la hoja de balance de la Fed sigue siendo enorme. Mantenemos el otro pie en la arena no convencional.

P.: La expansión cuantitativa quedó congelada.

G.G.:
Aun así, el crédito primario es 4,5 veces mayor que cuando se desató la debacle de Lehman Brothers.

P.: La liquidez excedente la recaptura el banco central a través de pases.

G.G.:
Correcto. A la tasa del 0,25%.

P.: La parte móvil de la ingeniería monetaria vuelven a ser las tasas de interés. De ahí la fijación en la suba. Un pequeño paso para la Fed, ¿un gran paso para la humanidad?

G.G.:
Nos liberamos del "tabúque aseguraba que no íbamos a poder salir del esquema de tasas cero sin poner en peligro la estabilidad financiera o sin promover una hecatombe.

P.: Dijo que esperáramos un par de días antes de afirmarlo.

G.G.:
Tiene razón. Pero si hemos dado un gran paso es ése. Por lo demás, estoy con Janet Yellen, no exageremos su importancia.

P.: Usted estaba muy convencido de que la respuesta de los mercados, finalmente, iba a ser un rally de alivio.

G.G.:
Y así es. Entre ayer y hoy el rebote es muy fuerte. La descompresión es grande, y ya se insinúa un derrame hacia los sectores más castigados. Emergentes, por caso, tomó muy bien la noticia.

P.: Sin dudas. Sin embargo, un alivio puede durar poco. ¿Cree que hay espacio para una reacción más sostenida?

G.G.:
Creo que sí. Y también pienso que si no es ahora, será nunca.

P.: ¿Lo ve tan crítico?

G.G.:
Lo veo muy favorable. La decisión les quita a los mercados la espada de Damocles sobre sus cabezas. La Fed no tiene prisa para volver a gatillar una suba. Si usted mira las cotizaciones de los contratos de futuros para la próxima reunión de enero, descubre que se considera más probable una reducción de tasas que un nuevo aumento.

P.: Ésa es la clave detrás del alivio.

G.G.:
Junto con la comprobación empírica de que el mundo continúa en pie. Y hay un tercer elemento, decisivo. La Fed no tomó esta decisión alegremente. Si algo la aterra es tener que dar marcha atrás porque la economía no soporta el ajuste.

P.: Yellen & Cía. demuestran confianza en la solidez de la recuperación...

G.G.:
Mucho más que la que tienen los propios mercados. En la conferencia de prensa, Yellen se ocupó de subrayar los puntos fuertes de la coyuntura. La mejoría del mercado de trabajo, las ventas de automóviles, la aceleración de la inversión residencial.

P.: Datos que el sector privado no ignora.

G.G.:
Son públicos. Pero los mercados titubean y el sello de aprobación de la Fed marca una diferencia crucial en estos momentos. Si los inversores son reacios a sacar provecho de esta oportunidad, si no se montan a la estacionalidad favorable de fin de año, entonces se hará cuesta arriba más adelante.

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