13 de abril 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street sigue al petróleo como el perro al hueso, y no repara en los pobres balances y pronósticos. En la entrevista, Gordon Gekko señala la apuesta a una sorpresa de última hora por el lado del efecto benéfico de un dólar sosegado y el mayor precio del crudo y las materias primas.

Periodista: Comenzó la temporada de balances, y no lo hizo con buen pie. A la par, el Fondo Monetario Internacional estrenó una nueva revisión de las cifras de crecimiento global, y, como ya es costumbre, las corrigió a la baja. Todo mal, salvo Wall Street que, en estos momentos, trepa el 1%. ¿Qué película está mirando?

Gordon Gekko:
El cortometraje ruso de siempre, el que dice que Arabia Saudita se avino a congelar la producción de crudo. Según la versión que difundió la agencia rusa de noticias Interfax, la OPEP lo daría a conocer el fin de semana.

P.: ¿Aflojó Irán?

G.G.:
No. Irán se mantiene al margen. Pero existiría un compromiso entre Arabia Saudita y Rusia (que no forma parte del cartel, pero esta vez asistirá a la reunión de la OPEP).

P.: ¿Cómo descartar que no sea la enésima oportunidad que se promete un acuerdo que luego no se concreta?

G.G.:
No hay manera de comprobarlo. El ministro ruso de energía declinó hacer comentarios.

P.: Otro clásico. Se lanza a correr el rumor y nadie habla después.

G.G.:
Tómelo o déjelo. Mientras tanto, el precio del crudo escaló el 10% en las últimas tres ruedas, y mete muchísima presión.

P.: A más de 42 dólares el barril de WTI es el valor más alto de todo 2016. ¿No es tentador para venderse de aire?

G.G.:
Si no ocurre es porque hay un tendal de mal vendidos de arrastre. El rebote del crudo llegó más lejos de lo esperado, y obligó a replegarse. Pero si de la reunión de Doha se vuelve con las manos vacías será un tiroteo para alquilar balcones.

P.: Wall Street sigue estrechamente alineado con el petróleo...

G.G.:
Más que con los propios balances de las compañías.

P.: Increíble.

G.G.:
Bueno, es más creíble en la coyuntura actual, después del giro pacifista que protagonizó Janet Yellen, y difundió a los cuatro vientos.

P.: ¿Por qué lo dice?

G.G.:
Un dólar más sosegado, y el alza de los precios del petróleo y las materias primas, pueden levantar la puntería de las utilidades empresarias.

P.: No es lo que muestran las proyecciones de ganancias más actualizadas.

G.G.:
Mejor todavía. Con una vara de comparación al ras del suelo, la apuesta es al factor sorpresa.

P.: No funcionó con Alcoa, la primera compañía en abrir fuego con sus estados contables.

G.G.:
Correcto. Pero hay quienes cruzan los dedos para que aparezca alguna evidencia positiva, si no en los balances del primer trimestre, al menos sí en la orientación que den las

compañías sobre la salud de sus negocios para lo que resta de 2016.

P.: Los bancos son un sector clave. Ningún rally es confiable si las acciones financieras le dan la espalda. Y la nueva postura de Yellen claramente no los favorece.

G.G.:
¿No está en los precios ya?

P.: ¿Le parece?

G.G.:
Mire las cotizaciones. JP Morgan, 1,67% arriba. Wells Fargo, 1,45%. Bank of America, 2%.

P.: Estaban muy golpeadas. ¿Qué bicho les picó?

G.G.:
Si había resquemor por su exposición al sector energía, la suba del crudo tiene que ser un bálsamo.

P.: Más vale que el rumor del acuerdo petrolero se confirme. Caso contrario, durará muy poco. La impresión que uno tiene es que todo está atado con alambre, luce precario...

G.G.:
Es así.

P.: Con serio riesgo de recaída.

G.G.:
En la medida que la Fed no sacuda el bote quizá no tanto. Recuerde que en febrero probamos el "piso" y no hubo modo de horadarlo. Y como no hay flujos ni euforia sino todo lo contrario, y sí muchos vendidos, la liebre puede saltar por donde menos se la espera.

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