18 de mayo 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La Fed, que estaba borrada del horizonte, volvió a tallar con las declaraciones de dos funcionarios que resucitaron la posibilidad de una suba de tasas en la próxima reunión de junio. Conversamos con nuestro hombre en Manhattan -Gordon Gekko- sobre las chances de que el mensaje de un apretón se transforme el mes que viene en realidad tangible.

Periodista: Éramos pocos, la emoción escasa, pero nos divertíamos en un sube y baja inofensivo, y sin grandes riesgos. Y de repente, sorpresa, sorpresa, reapareció la Fed. ¿Se terminó el recreo? ¿Fin de fiesta? ¿Volvemos a las andadas?

Gordon Gekko:
No es para tanto. Es un recordatorio de que la Fed existe. No se la puede tachar como a la generala doble. No nos pierde pisada, aunque haya dejado de respirarnos en la nuca.

P.: La Fed no sólo existe, sino que mandó a un par de mensajeros a agitar visiblemente la palmera. ¿Se acabó la tregua? ¿Hay que volver a ponerse el casco para la reunión de junio?

G.G.:
No es para alarmarse. En el banco central anidan muchas opiniones; casi tantas, como miembros tiene. Y sabemos que, hoy por hoy, las posiciones están divididas.

P.: ¿Es casualidad, acaso, que salieran John Williams y Dennis Lockhart, dos presidentes de distrito, a mentar, ambos al unísono, la posibilidad de un retoque de tasas en la reunión de junio?

G.G.:
Y antes lo había hecho Jeffrey Lacker, de la Fed de Richmond. Con el discurso calcado.

P.: Más contundente aún. Nos olvidamos de la reunión de junio y ahora estamos avisados de que podría traer novedades.

G.G.:
Es la visión particular de los halcones. Queda claro al revisar los nombres. Y hoy son minoría.

P.: Quiere decir que las probabilidades concretas de que las tasas suban en junio no son altas.

G.G.:
No lucen muy elevadas. Los halcones pueden vociferar, y hacerse escuchar; pero carecen de masa crítica para definir la decisión. A menos que veamos que suman apoyos, que alguien importante se pasa de bando y sugiera una mudanza colectiva, su aporte es sólo testimonial.

P.: ¿Cree que su discurso podría poner nerviosos a los mercados?

G.G.:
Si mira los futuros de fed funds, las chances asignadas a una suba de un cuarto de punto el mes que viene subieron del 4% a casi el 19%.

P.: Digamos que las declaraciones no cayeron en saco roto, pero tampoco convencieron del todo.

G.G.:
Junio, el cónclave del 14 y 15, vuelve a estar en el radar. Es el mérito de los opinantes. Eso es lo que buscan, probablemente, y lo consiguieron. Hay que admitir que eligieron bien el momento...

P.: Falta un mes para reunirse.

G.G.:
Mañana (por hoy) se conocerán las minutas del último encuentro del Comité de Mercado Abierto. Quizás haya revelaciones que potencien el mensaje; tal vez, la posición de los halcones tenga más respaldo que el que imaginamos.

P.: ¿Usted qué cree?

G.G.:
Que es difícil que sea así, pero no es imposible. Ciertamente los temas que obligaron a que la Fed moderara su posición ya en marzo, que provocó lo que llamamos el giro de Janet Yellen, han mejorado todos. Y la inflación minorista, a manera de condimento, subió un peldaño. Sin embargo, aún si sopla mucho viento a favor el próximo mes, le diría que junio es demasiado cercano para gatillar. Y el calendario es complicado. El asunto del Brexit, el referendo que decidirá si Gran Bretaña permanece o no en la Unión Europea, que recién se resolverá una semana más tarde, tornará prudente dejar otras cuestiones espinosas para adelante.

P.: Dice Lockhart que el banco central va a monitorear la volatilidad de los mercados en torno al Brexit, y que si no es muy acentuada, no hay razones para demorar una decisión.

G.G.:
No sé si puede decir otra cosa, pero no suena muy creíble. Si la Fed está convencida de aplicar la segunda dosis, subirá las tasas en julio. Nada cambia por esperar unas semanas más. Cuesta ver a una Yellen agresiva arremetiendo con la lanza. Y menos que menos uno se la imagina perseguida por la urgencia.

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