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Diálogos de Wall Street
Conversamos con nuestro experto en mercados internacionales -Gordon Gekko- antes de la primera conferencia de prensa que dará el presidente electo Trump. Vale repasar sus reflexiones.
P.: ¿Y qué cree que Trump nos contará?
G.G.: No nos va a deprimir.
P.: Quizás no voluntariamente, pero a veces es muy fuerte.
G.G.: Mi impresión es que le dirá a Wall Street lo que quiere oír.
P.: Bueno, es un populista. Pero Wall Street representa pocos votos. ¿No hablará de comercio, de los asuntos delicados, de los temas que le valieron el apoyo del grueso de su electorado?
G.G.: Seguramente, sí. No le dije que Trump sólo iba a hablar de los temas que le gustan a Wall Street.
P.: Entiendo. ¿Y cuál será el balance cuando termine de presentar su visión completa?
G.G.: Creo que a Wall Street le gustará. Así como aprueba la transición, y rechazó la campaña.
P.: No sé si lo sigo.
G.G.: Si Trump quiere ser duro en comercio, y todo indica que es así, más le vale tener a Wall Street de aliado y no atravesado y de punta.
P.: A Wall Street le encanta el recorte de impuestos y la desregulación. También el plan de infraestructura (en la medida que la Fed no lo tome con hostilidad). No aprueba el cierre de la economía, el proteccionismo y el freno inmigratorio. ¿Cómo conciliar semejante plataforma?
G.G.: Una manera es preservar los pesos relativos que cada tema tuvo en la transición.
P.: Olvidarse, o licuar las promesas más urticantes.
G.G.: Así es, pero no creo que eso sea lo que quiere Trump. No armó el equipo comercial que convocó, pienso, para ponerles un bozal y que no muerdan. Tendremos un Trump muy agresivo, mucho más que lo que piensa Wall Street, en materia de comercio. Trump no va a cambiar, es Wall Street la que deberá amoldarse.
P.: Interesante.
G.G.: Me parece que la idea es trabajar sobre una doble moral. A los mercados no les gusta el proteccionismo pero les encanta el Russell 2000, es decir, las acciones de las compañías pequeñas, que son las que van a sacar el mayor provecho si la economía se cierra. Y la última encuesta hecha en ese sector indica que los empresarios están eufóricos. No albergaban una expectativa tan favorable desde marzo 2002. Eso es populismo. Fíjese, trabajadores, empresarios e inversores. Todos pateando en la misma dirección. A contramano, pero con entusiasmo flamante. Ya llegará la factura, pero será después. Si la política de inmigración es muy severa escaseará la mano de obra en poco tiempo.
P.: Así las cosas, el Trump rally dará otro zarpazo.
G.G.: Eso pienso. Lo único que se precisa es que Trump no se pegue un tiro en los pies. Un Trump lavado y pacífico, que no quiera correr riesgos, no tiene contras. Pero como le dije me parece que no es el perfil genuino del personaje. Entonces deberá dosificar sus provocaciones.
P.: Tal vez sea la realidad la que le marque los límites.
G.G.: Que en algún momento se irá al pasto, no lo dude. Cuatro bancarrotas dan fe.


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