Diálogos de Wall Street

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Se reúne la Fed y todos creen saber cómo terminará el cónclave. ¿Qué seguirá después?, le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro hombre en la trinchera de Wall Street.

Periodista: La suerte está echada. La suba de tasas -que la Fed avisó con tiempo y absoluta claridad- es un hecho para todos.

Gordon Gekko: De 83 analistas que consulta Bloomberg sólo discrepan 3, que consideran que no habrá modificaciones. Y que se harán famosos si aciertan.

P.: Donde el consenso vuelve a fragmentarse es cuando se pregunta cómo sigue la película.

G.G.: La uniformidad que existe sobre la reunión de hoy no es el resultado de un pronóstico, sino la transcripción de un "machete" que circuló el propio banco central. No predecimos nada, nos estamos copiando.

P.: Mucha gente afirma que la Fed corre detrás de los acontecimientos. Y exhiben la decisión de adelantar el ajuste como una confirmación de que la entidad se durmió al volante.

G.G.: No los veo urgidos por haber cometido un error, los veo apresurarse para sacar provecho de una oportunidad. Así como varias veces se canceló el despegue porque se nublaron las condiciones climáticas, ahora es el momento de gatillar gracias al sol radiante.

P.: De repente, todas las lecturas de inflación pegaron un salto. Y varias superan la meta del 2%. ¿No es la semiplena prueba de un rezago?

G.G.: El tiempo lo dirá, pero estimo que no. Que la inflación trepe es una bendición. A mediados del año pasado el dolor de cabeza era la desinflación y el temor a tener que ensayar recetas extravagantes. La propia Janet Yellen, en octubre, barajó la posibilidad de que la política monetaria permitiese que la economía corriera al rojo vivo.

P.: Entiendo el punto. Pero ello no quita que pueda haberse cometido un error de apreciación, y ahora la inflación se salga de cauce.

G.G.: Hasta ahora no lo ha hecho, y en el ínterin, la Fed acortó las riendas, aumentó las tasas en diciembre y hoy repetirá. Si la baja del precio del petróleo de estos días se acentúa, las mediciones de inflación no tardarán mucho en revertir. Si no lo hacen, la tarea llevará algo más de tiempo, facilitará que la Fed vuelva a intervenir, pero no va a alterar el desenlace final. No veo razones para temer un desborde sostenido de precios.

P.: ¿Y un Trump muy exuberante? Cuando habló ante el Congreso, resucitó la idea del plan de infraestructura del billón de dólares.

G.G.: Ya no machaca con el tema como durante la campaña.

P.: Tiene razón. Pero la cuestión está latente, no se abandonó.

G.G.: El que calla otorga. Si Trump vuelve a la carga con el plan, y si no es un bluff, la Fed va a apurar el paso de la política monetaria. La impresión actual es que el Presidente ha preferido evitar esa pelea.

P.: Puede cambiar de opinión, ¿o no? Y fogonear una inflación en alza.

G.G.: No lo discuto. Pero no diría que la Fed corre detrás de los acontecimientos cuando el hecho concreto no se verificó. Es más, la Fed está marcando la cancha.

P.: El que ríe último ríe mejor. Trump va a tener gran injerencia en la composición de la Junta de Gobernadores. Incluyendo la posible no renovación del mandato de Yellen.

G.G.: Seguro. Sin embargo, es un tema de la agenda 2018. No se apure tanto.

P.: La próxima reunión es el 3 de mayo. ¿Probabilidades de otra vacunación?

G.G.: Hoy, una en quince.

P.: De acuerdo, pero ya hemos visto cómo todo puede cambiar. Junio era la fecha marcada y resulta que se acortó el calendario en un trimestre.

G.G.: Buen punto. Mañana vuelve a regir el "techo" de la deuda pública que impone el Congreso. El Tesoro hoy en día tiene menos "cash" disponible que una gran corporación. Vamos a ver cómo se ordena el asunto. Hay que mirar el mercado monetario y el mercado político (la relación con los legisladores). No debería haber sorpresas, pero con Trump nada es imposible. Préstele atención también al comunicado del G-20. Allí habrá pistas sobre la política cambiaria (y de manera indirecta sobre la política comercial). Y no se olvide de que estamos en fecha para recibir el "fenomenal" proyecto de reforma tributaria. Aunque después de la controversia que desató el Trumpcare -la iniciativa para reemplazar al Obamacare- es lógico esperar un atraso.

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