- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos de Wall Street
Wall Street en los récords, una vez más. Conversamos con Gordon Gekko sobre esta fiebre que impulsa a la Bolsa.

P.: Los bancos aportan buenos balances, superan las expectativas pero les están pegando duro. ¿Cómo se entiende? Eso sí, su desgracia no empaña en nada los fuegos de artificio del resto.
G.G.: La Bolsa trepa a nuevas alturas sin la compañía, ni el liderazgo, de los papeles financieros. No hacen falta. Resucitaron las acciones que estaban castigadas en la vuelta anterior de la calesita. Las famosas FANG -Facebook, Amazon, Netflix y Google- marcaron nuevos máximos y tomaron la posta que empuñaban los bancos.
P.: ¿Cuál es la objeción que se le hace a la banca? ¿Qué es lo que no gusta de balances que son, en verdad, muy impresionantes?
G.G.: Goldman Sachs y Bank of America, los dos, superaron las estimaciones de ganancias e ingresos de los analistas. Como la semana pasada, Citigroup, Wells Fargo y JPMorgan. Y como ellos tuvieron que dar un paso atrás. Que se cayó el renglón de ingresos por "trading", que se esperaba un número mejor de ganancias por la colocación de bonos. En otro momento, hubiera sido un detalle. Hoy no. Cualquier banco sabe que no alcanza con sobrepasar expectativas, le van a pasar la factura por el más leve defecto en cualquier renglón de sus estados contables. ¿Y por qué? Porque se teme que las tasas de interés suban más lentamente que lo que se pensaba. Y que estos pequeños traspiés se hagan más visibles.
P.: En medio de semejante fervor, si hasta se habla de que Grecia está lista para colocar bonos la semana próxima, es extraño. No es fácil entender la convivencia entre semejante meticulosidad para juzgar a los bancos y la liviandad con la que se evalúa a otros papeles.
G.G.: Mire la tasa de 10 años del Tesoro, ha vuelto a desensillar. Por ahí pasa la quisquillosidad.
P.: Tanto énfasis que le puso Mario Draghi a su prédica. Y Stephen Poloz, del Banco de Canadá, que no sólo abrió la boca sino que subió su tasa sin titubear.
G.G.: Uno hubiera pensado que los bonos habían quedado vacunados por largo tiempo después del golpe que recibieron. Pero no. Y vemos la tasa en 2,25%. Yellen y los balances nos dicen que la economía está bien, y para las acciones es palabra suficiente. El flujo de indicadores, por su parte, nos sugieren lo contrario y los bonos simpatizan con esas lecturas.
P.: ¿Qué pasó con la curva de rendimientos? Se aplanó primero, se empinó con el mensaje de los banqueros, ¿y ahora?
G.G.: De la mano de los bonos largos se achata de nuevo. La brecha entre 10 y 2 años que había bajado a 80 puntos base y rebotado a cerca de 100, hoy está a mitad de camino. 91.
P.: ¿Volveremos a las andadas? ¿Retornará el escepticismo que había antes de la irrupción de Draghi y sus colegas a caballo de la curva de bonos?
G.G.: Cuidado con Draghi tras la reunión del BCE. No lo sorprenda si anuncia el final de las compras de activos para el año próximo. Y una tasa más alta en los bunds alemanes contagiará a los Treasuries. Además, será difícil cortar la vorágine de los balances dado el "momentum" de la Bolsa. Cuando se termine la temporada, y nos quedemos con precios más altos y sin anuncios positivos, habrá que repensarlo. Pero eso es materia pendiente para agosto.


Dejá tu comentario