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Diálogos de Wall Street
Estados Unidos se recalienta, y el dólar también. La Fed le saldrá al cruce mientras el mundo se enfría. Es un rumbo de colisión, asiente Gordon Gekko, nuestro hombre en las trincheras de Wall Street.

P.: Con Janet Yellen en la conducción y Stanley Fischer como número doslo que acontecía en el extranjero tuvo una consideración especial a la hora de definir el tenor de la política monetaria en la Fed. ¿O no?
G.G.: Recuerde lo que fue el comienzo tumultuoso de 2016, hasta que Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, echó mano a su billetera personal y compró acciones del banco cuando la situación de los mercados se puso espesa. Yellen dio marcha atrás con la hoja de ruta de cuatro aumentos de tasa que estaba pautada para ese año citando las dificultades de la coyuntura global. Y le aclaro que podemos repetir un traspié similar.
P.: ¿Y por qué Powell que entonces ya era gobernador de la Junta decide privilegiar exclusivamente lo que ocurre en los EE.UU.?
G.G.: Porque el riesgo de inflación le diría más, el riesgo de permitir que se propague una inflación de costos es ahora muy alto.
P.: ¿No lo era cuando Yellen estaba al timón?
G.G.: La reforma tributaria se aprobó en Navidad, Yellen se retiró en febrero. El presidente Trump, en marzo, le dio el gran impulso a la agenda comercial de suba de aranceles y negociación con China. Fue una jugada con impacto en los costos muy virulento. La cantidad de firmas que informan mayores precios por sus insumos es llamativa. Dejó de ser una anécdota. Y una economía de vuelta pujante aunque el mundo se enfríe no le deja muchos grados de libertad.
P.: ¿Es por eso que después de titubear la tasa larga se animó a llevarse puesta la barrera del 3%?
G.G.: No es sólo la expectativa de inflación, la tasa de interés real a diez años la tasa de los TIPS, los bonos del Tesoro indexados también escala. Y ya pasó la marca de 0,90%. Es una foto de gran fortaleza. Sobre todo porque la curva de rendimientos dejó de aplanarse.
P.: Era una señal de debilidad a mediano plazo, una especie de freno de mano.
G.G.: Esta semana se dispararon las tasas largas, nominales y reales, pero la curva absorbió el incremento y volvió a empinarse por encima de los 50 puntos base. El Russell 2000, la canasta de acciones de compañías pequeñas, que son las más frágiles, clavó un nuevo récord. Es una luz verde para que la Fed proceda.

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