Antonio Bonfatti dijo que dos ministros de Lifschitz deberían renunciar. El gobernador, sin embargo, los ratificó.
Cinta. Lifschitz inauguró Tecnópolis en Santa Fe, con Frigerio y Lombardi.
La partida de un sector de la UCR de Santa Fe del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) que gobierna la provincia hacia Cambiemos generó una caza de brujas encabezada por el presidente del socialismo, el exmandatario Antonio Bonfatti.
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Éste, quien además es el presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe, disparó contra dos ministros del gobernador Miguel Lifschitz, a quienes invitó a renunciar por pertenecer al grupo del radicalismo separatista que lidera el intendente capitalino y titular de la UCR nacional, José Corral.
"Creo que cuando uno pertenece a un espacio y no a otro debe tener ética y dignidad. Si yo estuviese en su lugar, hubiese renunciado. El gobernador tomará la decisión a su tiempo", subrayó Bonfatti. La referencia es para Julio Schneider, titular de Obras Públicas, y Eduardo Matozo, de Ciencia y Tecnología.
"Hace rato que venimos diciendo que no se puede tener un pie en cada bote", agregó Bonfatti.
Sin embargo, el actual gobernador se mostró más calmo: "No veo motivos para que renuncien. No hay que echar a nadie, la prioridad es reforzar el trabajo", manifestó. De esta manera, Lifschitz ratificó a los cuestionados miembros de su gabinete. Cuestionados más , en rigor, por menudeos de la política que por desempeño técnico.
Las balas pasaron lejos del otro sector del radicalismo santafesino, que volvió a abrazarse al socialismo en el FPCyS. Entre los dirigentes con más responsabilidad están el vicegobernador, Carlos Fascendini; el ministro de Trabajo, Julio Genesini; y el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro.
Desde el seno del socialismo indicaron que la relación con José Corral entró en estado de máxima tensión. Si bien la relación de Lifschitz y Bonfatti dista de ser óptima, por grado de responsabilidades Bonfatti dice lo que no puede decir el gobernador, más allá de sus diferentes perfiles: más dialoguista, el mandatario; más confrontativo, el diputado provincial.
Así, Lifschitz vela por la gobernabilidad, hace equilibrio a pocos meses de los comicios y no cae en asperezas con el Gobierno nacional, con el que debe negociar a diario. Sin ir más lejos, ayer en Santa Fe se inauguró la muestra Tecnópolis Federal, donde Lifschiz cortó cinta con el ministro del Interir, Rogelio Frigerio, articulador de las demandas provinciales.
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