9 de diciembre 2008 - 00:00

Dicen en el campo ...

Carlos Cheppi
Carlos Cheppi
... que los anuncios oficiales no contribuyeron, justamente, a mejorar los ánimos en el interior. Y se notó no sólo por la ratificación de la cantidad de protestas activas, sino también porque fue el tema excluyente de los últimos días en la cantidad de reuniones celebradas por el fin de año, junto con la ausencia prácticamente total de funcionarios en estos convites a los que, hasta no hace tanto, eran tan proclives a asistir. La semana comenzó con la convocatoria de la Unión General de Tamberos (UGT) que es el rubro que viene reclamando desde agosto de 2005 y al que, insólitamente, ahora le rebajaron el precio de la leche en varias zonas de $ 0,90 a $ 0,80. Está muy lejos del valor de $ 1 por litro que se supone que acordó el gobierno con el resto de la cadena. Siguió por el multitudinario agasajo de ACTA, la entidad que nuclea a los proveedores de insumos y tecnología, donde se conmemoraron los 10 años desde su formación con uno de los más completos -y directos- discursos de los últimos tiempos, a cargo del titular de la entidad, Ricardo Hara. Tras ésta, vino la convocatoria de la Sociedad Rural en la tradicional sede de la calle Florida, luego la del Instituto de Promoción de Carne Vacuna en su coqueto piso de Esmeralda al 100, hasta terminar el viernes, con la Mesa Chica, que conforman las 4 organizaciones de agricultores (trigo, soja, girasol y maíz), en el salón Belgrano de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Y hasta hubo que hacer tiempo para un almuerzo en el Alvear, organizado por el CICyP (Consejo Interamericano del Comercio y la Producción), donde disertó el titular de la Rural, Hugo Biolcati.

... que, por ejemplo, algunos mendocinos están alarmados por la situación de la provincia de Celso Jaque. «El vino se cayó en las ventas, el mosto no se puede colocar, los arándanos en algunos casos ni se cosechan, porque la demanda del Hemisferio Norte desapareció, y hasta los ingresos que teníamos por el turismo de Chile se vinieron abajo», relató muy alarmado un empresario cuyano. Para completar, se comenta que la fruta en aquella región bajó de $ 0,70 el kilo a $ 0,20, mientras que para las conservas aumentaron los costos de producción y se cayeron las ventas. Otro tema bastante comentado, a pesar de la vorágine de información, fue sobre la «salida» (vale decir que bastante poco elegante) de la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti. Sin embargo, hay un escándalo que podría involucrar a funcionarios de distintas áreas. Tal es el caso de los centenares de contratos para el área, la mayoría de los cuales fueron pasados por ArgenINTA, la fundación del organismo agropecuario, en la época del anterior presidente, y el actual secretario de Agricultura, Carlos Alberto Cheppi. Naturalmente, la ex funcionaria no cuenta siquiera con la adhesión del sector agropecuario, al que, junto con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, acusó de incendiario y especulador, por los focos del Delta en mayo-junio pasado, lo que tampoco nunca pudo demostrar.

... que otro asunto bastante comentado en los distintos encuentros es el aparente cortocircuito que, nuevamente, se estaría dando en las filas de la Federación Agraria entre su titular, Eduardo Buzzi, y el demasiado independiente, para algunos, Alfredo de Angeli. Buzzi descalificó algunas acciones para esta semana de su supuesto subordinado, e intentó recuperar la acción política presentando un proyecto de rebaja para las retenciones en el Congreso (que tiene poca o ninguna posibilidad de éxito), pero esto justo se produjo cuando trascendió que «el Melli» había sido reconocido en Europa, como uno de los 100 líderes políticos mundiales, «por haber encabezado la mayor protesta social de la historia reciente de la Argentina». Más de uno todavía está atragantado por la noticia.

... que «prefieren la muerte lenta a la rápida», fue la conclusión, casi lapidaria, tras los discursos de la Mesa Chica en la Bolsa de Cereales. Lugares comunes, la mayoría leyó y, aunque ya se conocían las medidas oficiales, ninguno se animó a decir que, por ejemplo, si no se corrige el rumbo, la agricultura argentina parece querer desaparecer, como indiscutiblemente, muestran los resultados de esta campaña en la que caen el trigo, el maíz y el girasol. El único que salvó en parte el rol fue el titular de Asagir, Luis González Victorica, mientras, a su lado, alguien comentaba que los alrededor de u$s 150 millones que se recortarían en las retenciones de trigo y maíz se diluyen en los alrededor de u$s 10.000 millones que aportará el sector este año, por este mismo impuesto. Otros preferían recordar que el año pasado, en el mismo lugar, se «reencontraron» el ex de Agricultura, Miguel Campos, con su sucesor, Javier De Urquiza. Ahora, sin embargo, no asistió ningún funcionario. De haberlo hecho, hubieran comprobado la crítica situación del sector; al menos, era lo que reflejaba la magra cantidad de bandejas. Todo lo contrario de lo que ocurrió en ACTA, aunque allí tampoco asistió algún funcionario de rango. Pero si se pudieron escuchar comentarios más interesantes. Por ejemplo, respecto de la moratoria para el sector productivo, que no tiene en cuenta que los problemas más graves se están dando, justamente, este año, y beneficia a los que usufructuaron la excelente situación internacional anterior y no pagaron. A ésos se les premia la irregularidad, ¿y a los que tienen ahora los problemas para pagar? De ahí que más de uno esté sospechando que van a ser pocos los que se mantengan al día a partir de ahora. Otros preferían hablar de los distintos mercados del dólar que hay de hecho. «El campo se va a quedar en $ 3,50, mientras que la industria supera los $ 4,50 y el financiero...», dejó flotando enigmático uno de los comensales, ante la alarma de sus eventuales interlocutores, muy preocupado por la parálisis económica que ya se registra en el interior. Otros preferían comentar el mal inicio de la ministra Débora Giorgi, quien, al igual que Cheppi, «descartaron» que se pudieran tocar las retenciones, lo que aunque sea en forma más que leve, terminó haciendo Cristina de Kirchner. Para Biolcati, sin embargo, «no hay doble discurso, porque la baja es inexistente», ironizó.

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