Dicen en el campo...

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... que, aunque en las últimas semanas el clima ayudó a un desarrollo excepcional de buena parte del maíz y la soja de la pampa húmeda, para los que se prevén rendimientos récord, el exceso de precipitaciones tan anunciado por los meteorólogos para el próximo otoño, en plena cosecha, no deja de desvelar a los productores. No se sabe si por esto, por las reiteradas promesas oficiales incumplidas o por las altísimas temperaturas y los cortes de energía que tienen a mal traer a medio país, lo cierto es que en los últimos días se dispararon, nuevamente, una serie de tractorazos y asambleas de productores. En este sentido, no dejó de llamar la atención la forma en que el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, tras fuertes cuestionamientos de sus propias bases, retomó la iniciativa política (sin sus socios de la Mesa de Enlace) y, aunque hubo reuniones conjuntas, cada vez es más inocultable la diferencia entre las entidades, especialmente la FAA y Confederaciones Rurales, que dirige Mario Llambías, aunque tampoco se pueden separar. Parece que más que nunca «no las une el amor, sino el espanto...».

... que las abultadas ventas de silos-bolsa a los productores estarían dando cuenta de que en el interior no sólo se están tomando recaudos ante la posibilidad de inundaciones que impidan movilizar los granos, sino también de que este año, tras cubrir las deudas, no habría demasiada intención de vender pronto la cosecha o, al menos, no todo lo rápido que el Gobierno necesita que le ingresen las divisas y los montos por retenciones. Así se escuchaba comentar a algunos empresarios durante el relanzamiento de la nueva versión de una pick up japonesa, de gran penetración en el mercado local hace unos años, y que se hizo en un predio hasta con pista de pruebas en la zona de Pilar. Mientras la mayoría de los asistentes se divertían manejando como si estuvieran en la París-Dakar, otros comentaban que el mercado de este tipo de vehículos sigue siendo de alrededor de 40.000 unidades nuevas de venta por año, lo que permitió mantener buena parte de la industria local en los muy malos años de principios de esta década. También se hablaba sobre el inminente lanzamiento (este año) en los Estados Unidos de las nuevas versiones con motores eléctricos, para disminuir al máximo la contaminación ambiental. Otros, menos fierreros, mientras atacaban un suculento aperitivo, discutían sobre la eventual posibilidad de que el Gobierno dispusiera una nueva suba de las retenciones a la soja si no logra materializar el ya manoseado Fondo del Bicentenario. En ese sentido, y de acuerdo con los precios actuales y las previsiones sobre el volumen de cosecha, una suba de 10 puntos en el impuesto podría representar alrededor de u$s 1.700 millones más de recaudación, una cifra para nada despreciable, según los actuales números oficiales. Naturalmente, muchos creían imposible que el Ejecutivo se anime a semejante cosa. «Ya no tienen espacio», aseguraba un productor de Salto, no se sabe si por convicción o por expresión de deseos.

... que, lejos de estos avatares, el cada vez más mediático ministro de Agricultura, Julián Domínguez, se dejó ver por el Carnaval de Gualeguaychú, aunque muy pocos lo reconocieron. En su entorno aseguraban que fue a Entre Ríos a «ver» la situación del trigo, ya que a esa provincia fue a la primera que le comprometieron la compra de 240.000 toneladas, lo que aún no se registra, y de ahí el malestar y las protestas crecientes de los agricultores. Tal vez, en su viaje a los dominios del rey Momo haya podido ver, además, el nivel que ya alcanza la inundación en muchas localidades del sur de la provincia, y la cantidad de rodeos que se están sacando a pastorear a las banquinas, ya que es el único lugar alto que va quedando. Por ahí ahora, más descansado, se le ocurre alguna idea para esas zonas de emergencia y desastre, sobre todo, porque se esperan lluvias mucho más copiosas para el próximo otoño y sería bueno que esta vez hubiera alguna previsión. Y en este sentido, no sólo la ley ni los funcionarios ayudan demasiado, sino que las propias medidas internas son, en realidad, salvavidas de plomo. Tal el caso de las Fundaciones de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucosas), que si bien «postergan» los pagos de las vacunaciones durante el período de afectación, lo cobran luego todo junto, y con intereses de actualización de los ya caros servicios que, para colmo, no en todas las zonas son lo eficientes que debieran (caso contrario, no habría habido un brote en Corrientes en enero de 2006). Menos mal que son fundaciones.

... que, no solamente los rubros más tradicionales están complicados. También el té, en el nordeste del país, que traía una situación excelente, se deterioró en las últimas semanas. Es que si bien el clima sigue siendo extraordinario para el desarrollo del arbusto, el problema ahora es que nadie está comprando en el exterior, lo que ya produjo una caída de, por los menos, 30 centavos de dólar, al pasar el kilo de té seco de u$s 1,30 a fines del año pasado a apenas alrededor de u$s 1 ahora, lo que alarma a secaderos y productores. Lo que sí parece que mantiene su buen mercado, aunque en Europa, es la carne de caballo. Sólo en Italia, el principal consumidor, la ingesta asciende a 48.000 toneladas por año. Ante la situación actual en el mercado de carne vacuna local, habría que evitar entonces que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se entere del asunto, ya que la Argentina es exportadora.

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