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Dicen en el campo...
... que «con dos palitos y un alambrecito» Domínguez logró salir casi airoso de más de 4 horas de preguntas de una veintena de diputados, de las cuales hubo poco y nada rescatable por la improvisación general y desconocimiento de la mayoría de los legisladores de la Comisión de Agricultura, sumada a la inexperiencia de muchos de ellos versus la habilidad demostrada del otro lado para, al mejor estilo del cordobés Alberto Cantero Gutiérrez (FPV) hablar sin decir mayormente nada, y evadir las respuestas directas. Naturalmente, también pesó el bloque monolítico que presentó el oficialismo, tanto por el lado de los legisladores encabezados por el propio titular de la bancada, Agustín Rossi que, aunque no pertenece a la Comisión, se sentó al lado de su hermano Alejandro que sí figura en Agricultura, como el team casi completo de Domínguez, incluyendo a funcionarios del SENASA, el INTA, la controvertida ONCCA, y hasta algunos históricos muy poco visibles, como el titular del PROSAP, que maneja cuantiosos fondos con las provincias, Jorge Neme. Semejante despliegue, sin embargo, casi no hizo falta dada la liviandad de la mayoría de los planteos de los legisladores que desdibujaron los propios errores y desconocimiento de algunos de los funcionarios, y hasta la desubicación de otros, como la del subsecretario Oscar Solís, empeñado en tutear a los legisladores, como si hubiera estado en una charla de bar. Igual, quedaron más preguntas que respuestas después de las 4 horas como, ¿Por qué si las exportaciones de carne estaban abiertas, como aseguró Domínguez, recién ayer comenzaron a aparecer algunas autorizaciones para exportar después de un mes? ¿Cómo si todo es tan regular, hace 8 meses que no hay pizarras de trigo, ni de maíz? ¿Cómo se entiende la fórmula polinómica que se va a aplicar a partir de agosto para reducir las retenciones al maíz un punto por cada millón de toneladas extra por encima de los 15 millones de toneladas como comprometió la presidente Cristina de Kirchner?, ¿Por qué si los chinos no rechazaron ningún embarque de soja argentina, como dijo el ministro, no llegó ningún buque con mercadería argentina a ese destino en las últimas semanas? ¿Por qué se mantienen las retenciones al trigo si, según el titular de la Comisión, Ricardo Buryaile, se van a recaudar u$s 50 millones y se tendrán que pagar u$s 160 millones por compensaciones? Así, las preguntas que surgieron tras el paso de Domínguez fueron infinitas, y aunque le echó la culpa desde la sequía hasta la jueza María José Sarmiento, pasando por la falta de competencia entre los molinos y los exportadores, para justificar cada una de las objeciones que se le hicieron, casi salió airoso de una multitudinaria reunión que lo más difícil que presentó fue su extensión de más de 4 horas...
... que, mientras cobra cada vez más cuerpo (mejor dicho, más volumen) el incumplimiento de la Cuota Hilton en este ejercicio, que algunos ubican ya en más de 10.000 de las 26.000 toneladas que tiene el país (y, a pesar de que se volvió a ampliar a 7 cortes en lugar de 3 para tratar de achicar diferencias), tampoco mejora demasiado la situación del resto de los embarques, lo que mereció el reclamo del presidente ruso (el principal cliente de carne que tiene hoy la Argentina) en su visita de esta semana. También en el plano internacional, y a pesar del silencio del canciller Jorge Taiana y del responsable de negocios, el secretario Alfredo Chiaradía, que no hacen ningún comentario al respecto, trascendió que, al menos hasta el jueves, China no había contestado todavía sobre el eventual viaje de Cristina Fernández a ese país, a pesar del pedido de disculpas formal de la presidente al premier chino durante la reciente Cumbre en Estados Unidos, por la abrupta suspensión argentina del programa anterior. Ahora, aunque se le hecha la culpa a eso, a los hexanos en la soja, y hasta se mandó al ex INTA y ex Agricultura, Carlos Cheppi, a Beijing, a tratar de arreglar el asunto, la realidad es que el tema pasa por la ministro Débora Giorgi y la protección a sectores históricos como textiles, juguetes o zapatos, que los chinos objetan especialmente, por las «paraancelarias» que, dicen, aplica la Argentina para frenar su ingreso aquí.

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