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Dicen en el campo...
Carlos Garetto
... que ésta no es la única interna que comienza a ponerse «al rojo vivo». También parece que en la centenaria entidad de la calle Florida hay algunos «ruidos», y otro tanto sucede en las filas de la Federación Agraria. Se dice que allí, su titular, Eduardo Buzzi, enfrenta una dura lucha por una de sus entidades más fuertes -AFA-, que estaría siendo impulsada por algún funcionario para dejar la Federación y encolumnarse en el nuevo organismo, el Consejo Argentino de Productores (CAP), que preside el otrora aliado, y actual adversario de Buzzi, Ider Peretti, y que cuenta que con el «beneplácito», nada menos, que del controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Otra interna, en este caso comercial, que comienza a conocerse es la de la Pizarra de la Bolsa de Rosario recientemente modificada, aunque la aplicación de las postergadas correcciones (las irregularidades llevan más de 20 años) será recién para comienzos del próximo año. Allí, además de la diferenciación que queda con el resto de las Bolsas (Buenos Aires, Bahía Blanca, etc.) que todavía siguen con el viejo y discutido sistema de fijación de los precios, se supo que la pulseada no fue menor y que, lógicamente, la posición más dura respecto de «no innovar» y dejar las cosas como estaban la llevaron los molineros y los exportadores, aunque finalmente se impuso la postura más moderna y de mayor transparencia para el mercado.
...que, mientras en CRA continúan con sus jornadas de esclarecimiento sobre las diferencias de precios de productos en el campo y lo que debe pagar el consumidor, los dirigentes de distintas zonas aprovechaban para comentar sus problemas. Por ejemplo, los de las cuencas lecheras destacaban que también los precios internacionales de los lácteos, especialmente de los quesos, están en franca caída y que en el interior es casi constante el cierre de usinas chicas aunque, simultáneamente, crecen las «irregularidades impositivas» en las que siguen en pie. Los agricultores, por su parte, se alarmaban con los u$s 460-470 por tonelada que fijó Chicago para la soja de mediados del próximo año, o sea, unos u$s 300 descontando las retenciones, valor que torna más que ajustada la ecuación considerando los altos arrendamientos actuales y los crecientes costos de producción (en dólares). En «compensación», hablaban de los u$s 4 adicionales por tonelada que, según Punto Biz, comenzarían a pagar algunas aceiteras por la soja «trazada», o Premium, por exigencia de la Unión Europea para los biocombustibles que importan. Otros se referían, más vale, a la venta de otro de los frigoríficos de Swift, el de Entre Ríos, con lo cual el grupo brasileño JBS ya prácticamente reduce al mínimo su posición en la Argentina pero, sin duda, los más activos fueron los representantes del NOA, de Tucumán y de Salta, movilizados por el abrupto incremento en las tarifas de los fletes que, dicen, fue una decisión «unilateral» de la Subsecretaría de Transporte que «saca» de mercado a esas zonas que tienen entre 1.500 y hasta 2.000 kilómetros a los principales puertos. Según explicaron, la tarifa anterior de $ 250 para trasladar una tonelada de grano desde Salta a 1.200 kilómetros pasó a $ 650, o sea, una suba del 160%. Ante las protestas lograron, por 6 meses, una «rebaja» a $ 360 (con un aumento de «sólo» un 44%), aunque sólo para los fletes de más de 900 kilómetros. Los ruralistas dicen, además, que la medida no sólo viola la libertad de contratación, sino también la Ley de Cargas vigente. Lo llamativo es que durante el conflicto de 2008 por la 125, la ahora senadora por Tucumán, Beatriz Liliana Rojkés de Alperovich había propuesto una compensación, justamente, para las zonas más alejadas, que igualara sus posibilidades con la región central. Lamentablemente parece que esa propuesta quedó finalmente en el olvido.


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