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Dicen en el campo...
... que esta situación, que se suma a otras graves en la provincia de Buenos Aires, como el más que controvertido revalúo inmobiliario que disparó subas exponenciales en ese gravamen, determinó la realización de sendas conferencias de prensa por parte de CARBAP (la poderosa confederada de Buenos Aires y La Pampa), una en su sede central de Congreso y otra directamente en La Plata, a las puertas del Gobierno de Daniel Scioli, a quien la cuestionan la falta de respuestas a todos los temas reclamados, a pesar de los múltiples pedidos de audiencia ya solicitados. La alarma no es para menos. Es que además del «impuestazo», la demora en declarar la emergencia provincial, y sobre todo, en firmarlas por parte de Scioli (que tiene cuatro actas, desde mayo pasado, sin firmar aún), les impide tanto postergar los pagos de gravámenes y créditos oficiales como acceder al mismo tratamiento en la Nación (se requiere que sea primero la provincia la que declare la «emergencia» o «desastre» agropecuario). Por otra parte, los bonaerenses saben muy bien que el daño que causa el agua es tanto por las precipitaciones como por los escurrimientos aguas abajo que inundan distritos que, en apariencia, no estaban tan afectados por las lluvias. En ese sentido, los ruralistas bonaerenses también alertaron sobre la «anarquía de los intendentes con topadoras», ya que parece que cada uno hace lo que le parece sin ninguna dirección ni auditoría de las autoridades provinciales, lo que termina multiplicando los daños. Otros, mientras tanto, «no hacen nada y sólo esperan la coparticipación», señalaron. El caso es que las pérdidas ya son cuantiosas al estar afectado ya más de un tercio del territorio bonaerense (se estiman al menos 40 distritos) que, a su vez, constituye una zona fuertemente productora de granos, leche y hacienda. Y el impacto fue muy claro esta semana, cuando la abundancia de hacienda en Liniers, producto de la necesidad de sacarla de los campos que fueron quedando bajo el agua, provocó una abrupta baja en los precios.
... que, además del «revalúo» imposible de afrontar, según varios, los productores están preocupados por el constante aumento de los costos. Por caso, las naftas subieron más del 44% en el último año, por citar sólo un ejemplo. También, los abogados ruralistas hicieron circular, el mismo Día de la Industria, un estudio en el que se demuestra que «la retención efectiva sobre la soja supera el 50%», ya que a las retenciones del 35% (alrededor de u$s 230 por tonelada), se les deben agregar u$s 110 por tonelada por diferencias de cotización en el dólar a partir del «cepo» cambiario impuesto por las autoridades. O sea que el productor argentino recibe apenas «la mitad del precio internacional». Ahora bien, las preocupaciones no son exclusivas de los agricultores locales. Para los polleros, la inquietud vino de la mano de la nueva «liberación» del maíz para exportar, que ahora se suma a la incertidumbre sobre la campaña que se está iniciando, que, de cumplirse los pronósticos, podría no ser tan buena como algunos especulaban. Lo más preocupante es que, a diferencia de años anteriores, esta vez no hay «carry over» o remanentes del cereal del último ciclo. Pero también en el mundo hay inquietud, según se pudo escuchar en la reunión mensual del economista Miguel Broda en el CEMA. Es que los muy altos precios de los granos están determinando ya un «piso» alto para la inflación mundial, algo que los franceses, con su presidente Hollande a la cabeza, parecen querer frenar con la adopción de límites a las subas (como argumento usan el «encarecimiento» de la comida para los países pobres), tema que Estados Unidos y la Argentina resisten, lógicamente, aunque es seguro que volverá a caer sobre la mesa en la próxima reunión del G-20.


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