Según fuentes de la Presidencia brasileña, Rousseff estalló en furia por el escándalo que llevó al Gobierno de Evo Morales a presentar una queja formal y tras mantener una reunión con el canciller, tomó la decisión. Como una formalidad, el Palacio de Planalto comunicó luego que la mandataria había aceptado la dimisión de Patriota, quien será reemplazado por el actual representante del país en la ONU, Luiz Alberto Figueiredo, cuyo cargo será ocupado por el ministro saliente.
La salida de Patriota, quien comandaba el Ministerio de Relaciones Exteriores desde el inicio del Gobierno, en enero de 2011, fue consecuencia directa de la participación de diplomáticos brasileños en el traslado de Pinto.
Ayer se confirmó que el encargado de negocios de la legación brasileña en La Paz, Eduardo Saboia, había ayudado a Pinto a huir. El diplomático aseguró al llegar a Brasilia que tomó esa decisión "porque había un riesgo inminente a la vida y a la dignidad del senador". "Opté por la vida. Opté por proteger a una persona, a un perseguido político, como la presidenta Dilma fue perseguida" durante la dictadura, insistió.
Asesores de Rousseff afirmaron que la situación de Patriota en el Gobierno se había vuelto "insostenible".
Según O Globo, las explicaciones de Saboia no convencieron a la mandataria, molesta también porque se enteró del operativo después de la llegada del senador boliviano a Brasilia, y que consideró la operación como "un desastre". En su opinión, el episodio representó "un quiebre de jerarquía y, principalmente, un quiebre del principio internacional de asilo".
La salida clandestina de Pinto generó enojo en el Gobierno boliviano, que envió una nota diplomática a la representación brasileña en La Paz para exigir explicaciones sobre el incidente, que calificó de "grave".
"No puede ser que al amparo de la inmunidad diplomática se transgredan normas nacionales y normas internacionales, facilitando en este caso la huida, la salida irregular del país del senador Roger Pinto", dijo ayer el canciller boliviano David Choquehuanca, al presentar una queja a Brasil. "Es grave lo que pasó. Amparados en la inmunidad diplomática podemos llevar droga, traficar armamentos, tráfico de personas", agregó.
Por lo sucedido, Patriota había suspendido un viaje a Finlandia mientras sus asesores aseguraron a los medios que la salida del senador boliviano fue una decisión inconsulta del titular interino de la misión en La Paz.
En tanto, la oficina del partido opositor al que pertenece Pinto, Convergencia Nacional, distribuyó ayer una carta que el senador derechista dirige al país fechada en Brasil. "Recuperé una libertad que me fue injustamente arrebatada hace 454 días. Con esto termina una larga jornada de protesta en contra de la violación de los derechos humanos en Bolivia", dice la misiva. Señala además que continuará siendo "un militante en contra del narcotráfico que envilece a Bolivia. Contra la corrupción, el abuso de poder y la humillación de los bolivianos que piensan distinto" que el presidente Evo Morales.
El canciller boliviano insistió en que Pinto no es un perseguido político, sino que es acusado por delitos penales y de corrupción. Los juicios que enfrenta son, entre otros, por incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado, corrupción pública, sedición, asesinato de campesinos en 2008 y crímenes económicos.
El opositor boliviano será recibido hoy en el Senado brasileño, donde ofrecerá una rueda de prensa acompañado por Ricardo Ferraço, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que integra la coalición de Gobierno.
| Agencias AFP, EFE y ANSA |


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