La prensa brasileña informó ayer que la mandataria evalúa hablar del "golpe" en posibles viajes a Uruguay y Chile, donde mantiene buenas relaciones con los gobiernos de los presidentes Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet. Lo haría no bien el pleno del Senado decida, en la segunda semana de mayo y por simple mayoría, si la suspende por seis meses para avanzar hacia el juicio político por las "pedaladas" fiscales.
Rousseff, que ya se muestra prácticamente resignada a ser apartada, considera que importante denunciar lo que define como una "conspiración" del vicepresidente Michel Temer. En ese sentido, multiplica sus contactos con medios extranjeros.
Ayer le concedió una entrevista a la cadena estadounidense CNN, en la que dijo que si su suspensión le impide asistir a la apertura de las Olimpíadas de Río de Janeiro en agosto estaría "muy triste". "Pero estoy realmente triste, más aun, por otro motivo: porque lo peor para cualquier ser humano es ser víctima de una injusticia. Y yo soy víctima del actual proceso de impeachment", señaló.
"Más que creer que voy a sobrevivir, voy a luchar para sobrevivir. No solamente por mi mandato, sino que también lucharé porque defiendo el proceso democrático que gobierna la vida política de Brasil", dijo.
| Agencias AFP y ANSA |


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