La sola mención de ese encuentro previo a la asunción presidencial acelera los ritmos de la transición. El viaje de Macri se hace por invitación y pedido de Rousseff, una cuestión de necesidades mutuas. La brasileña fue clara: vería con agrado que la visita se hiciera antes de la transmisión del mando, fue el mensaje.
La señal ya está dada: se sabía que el primer viaje presidencial de Macri iba a ser Brasil, gesto que ya tuvieron otros presidentes para dejar sentada la prioridad de ese país en las relaciones argentinas, toda una obviedad, por otro lado, que lo haga antes la potencia. (Ver nota aparte).
Dilma quiere hablar de la preparación de la Cumbre del Mercosur del 22 de diciembre en la que Macri debutará como presidente de la Nación, pero también tantear los términos de la relación en la nueva era, tantear en esa charla el futuro de la política monetaria y cambiaria que le espera a la Argentina. También discutir dos puntos que Macri meneó en su campaña: la situación de Venezuela en el Mercosur y la relación privilegiada que el nuevo presidente piensa tener con Paraguay.
Macri festejó ayer la confirmación de una visita clave para su asunción, la del vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden. El segundo de Barack Obama no viene al país sólo porque hay sido invitado, como ya se relató en este diario, sino por decisión de la administración en Washington que esta vez quiere elevar el nivel de la representación que vendrá al traspaso presidencial.
Las invitaciones internacionales para este tipo de eventos, como lo es la ceremonia del traspaso del mando presidencial, deben salir por protocolo de la Cancillería Argentina. Por ceremonial y organización esas invitaciones comenzarán a salir hacia el resto del mundo el próximo lunes, demasiado cerca del evento como para que muchos jefes de estados o premiers hagan lugar en la agenda. Por eso los gobiernos que quieren refrescar relación con el país no esperan al convite oficial y organizan ya delegación.
Chile y Brasil estarán entre esos casos. Sebastián Piñera le ganó de mano la noche del domingo a Bachelet y llegó primero a felicitar a Macri por teléfono. Ella y Rousseff están apuntadas para la ceremonia de transmisión del mando que recién desde mañana comenzará a tomar forma, una vez que arranque la negociación para esos actos.
| Rubén Rabanal |




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