13 de abril 2016 - 00:00

Dilma: “Vivimos un tiempo de golpe, de farsa y de traición”

Dilma Rousseff recibió ayer el respaldo de un grupo de educadores en el palacio del Planalto, en Brasilia. El viernes se pondrá en marcha la sesión de Diputados que desembocará el domingo en la votación sobre el juicio político.
Dilma Rousseff recibió ayer el respaldo de un grupo de educadores en el palacio del Planalto, en Brasilia. El viernes se pondrá en marcha la sesión de Diputados que desembocará el domingo en la votación sobre el juicio político.
Brasilia - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tildó ayer de "traidor" a su vicepresidente Michel Temer y lo acusó de apoyar, para poder reemplazarla, el juicio de destitución que la oposición impulsa en el Congreso.

Sin mencionar su nombre, Rousseff denunció que Temer filtró voluntariamente una grabación en la que ensayaba un discurso que daba por hecho que el domingo la Cámara de Diputados votará a favor del juicio político en su contra, siguiendo la recomendación realizada el lunes por una comisión parlamentaria.

Esa filtración "revela una traición hacia mí y hacia la democracia, de ese jefe conspirador que tampoco tiene compromisos con el pueblo", proclamó Rousseff en un acto en el Palacio presidencial de Planalto.

"Vivimos tiempos extraños y preocupantes. Tiempos de golpe de Estado, de farsa y de traición", remachó Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), acusando a Temer de ser "uno de los jefes de la conspiración".

El lunes "quedó claro que existen dos jefes del golpe, que actúan en conjunto y de forma premeditada", dijo la jefa de Estado, apuntando sus dardos igualmente contra el presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, un hombre ampliamente sospechado de corrupción pero que está logrando sobrevivir políticamente al sumarse a la oposición que promueve la destitución de la mandataria.

En el audio, que según Temer fue divulgado de forma involuntaria, se oye al dirigente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) llamar a "un Gobierno de unidad nacional" para "pacificar" al país y sacarlo de la recesión. El discurso es pronunciado como si la cámara de Diputados ya hubiera aprobado por dos tercios la moción para elevar el "impeachment" al Senado. También anuncia un tiempo de "sacrificios", aunque promete respetar las "conquistas sociales" obtenidas bajo los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y de la actual mandataria.

Rousseff, de 68 años, denuncia como golpe de Estado el procedimiento de "impeachment", presentado por la oposición por presunta manipulación de las cuentas públicas en 2014, el año de su reelección, y en 2015.

La oposición festejó el lunes ruidosamente la aprobación, por 38 votos a favor y 27 en contra, de la recomendación de abrir un juicio político a la mandataria.

Pero el Gobierno está decidido a bloquear el proceso en la Cámara de Diputados, donde el pedido de impeachment debería obtener un apoyo de dos tercios de los escaños (342 de un total de 513).

Esa crucial votación debe realizarse el domingo, según estableció ayer Cunha. Comenzará a las 14, hora de Brasilia, y debería finalizar hacia las 21.

Mientras, en un ambiente de creciente tensión, en el que no se descartan hechos de violencia, partidarios y adversarios de Rousseff llamaron a manifestarse el domingo frente al Congreso para presionar a los legisladores. La Policía tendió un vallado de un kilómetro a lo largo de la Explanada de los Ministerios para mantener a los bandos separados.

En caso de que Diputados voten a favor del "impeachment" y el Senado apruebe el caso por mayoría simple, Rousseff sería suspendida por 180 días hasta que la Cámara alta dé su fallo definitivo. "La verdad va a prevalecer. El golpe no va a pasar. El 'impeachment' será bloqueado", proclamó Rousseff.

Agencias AFP, Reuters, EFE


y ANSA, y Ámbito Financiero

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