31 de marzo 2016 - 00:00

Dilma y Temer ofrecen cargos y “cajas” en la batalla del “impeachment”

Activistas del movimiento Vem Pra Rua (“Vení a la calle”) colocaron frente al Congreso en Brasilia carteles con los nombres de los legisladores que deben votar el juicio político. Buscan así ejercer presión para lograr la destitución de Dilma Rousseff.
Activistas del movimiento Vem Pra Rua (“Vení a la calle”) colocaron frente al Congreso en Brasilia carteles con los nombres de los legisladores que deben votar el juicio político. Buscan así ejercer presión para lograr la destitución de Dilma Rousseff.
 Brasilia - Después de verse abandonada por su principal socio, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la presidenta Dilma Rousseff puso ayer en marcha su última apuesta para evitar su destitución en juicio político: ofrecer los ministerios y altos cargos que dejó vacantes su exaliado para juntar votos en el Congreso.

La idea es atraer a los tres partidos que integran la coalición oficialista y que tienen las mayores bancadas en la Cámara de Diputados, donde se tramita el pedido de "impeachment", después del PMDB -el mayor grupo, con 69 diputados- y del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), que tiene 58.

Su carta pasa por ofrecer los al menos cinco ministerios que abandonarán sus ocupantes del PMDB, dado que una, la titular de Agricultura Kátia Abreu, permanecerá y otro permanece sin definirse. A eso puede sumar unos 700 cargos ocupados hasta ahora por hombres y mujeres de ese partido que, después de la ruptura decidida el martes, deberán abandonar de inmediato.

La de Rousseff, que cuenta con Luiz Inácio Lula da Silva como su principal articulador (hoy liderará una marcha oficialista en Brasilia), no es, sin embargo, una tarea fácil ni de éxito seguro. Además de la sensación de deterioro de su administración y del muy mal momento económico, no la acompaña el clima social.

Según una encuesta de Ibope divulgada ayer por la Confederación Nacional de la Industria, el 69% de los brasileños desaprueba la gestión de Rousseff, mientras el 19% la juzgó regular, el 10% buena y el 1% no se pronunció sobre el tema. Mientras, el 82% no aprueba el estilo político con que gobierna la mandataria del PT, fuerza política que lleva 13 años en el poder.

Otro obstáculo es que, en forma paralela y con el mismo estilo de "toma y daca" que irrita a muchos brasileños, la oposición realiza una operación similar. Para ello tiene todo el aparato del Estado federal a disposición, ya que especula con que la destitución de Rousseff y su reemplazo por el vicepresidente, Michel Temer, del PMDB, permita una renovación total de autoridades que dé lugar a partidos hasta ahora excluidos del reparto del poder. El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) ya anunció por boca de su titular, el senador presidencial Aécio Neves, que apoyará un Gobierno de Temer.

De ese modo, los posibles aliados de Rousseff se enfrentan al dilema de apostar por un Gobierno al borde del abismo o por otro que puede no llegar a concretarse nunca. Según el diario O Estado de Sao Paulo, ya existe de hecho una puja entre Rousseff y Temer por el apoyo de esos tres partidos y otros menores, cuyos votos también son valiosos en el Congreso y están ávidos de más cargos en organismos estatales.

El vicepresidente y los otros dirigentes que apuran la remoción de Rousseff, en tanto, tampoco tiene todo el viento a su favor. Por un lado, el avance de las investigaciones sobre la corrupción en Petrobras tiene entre las cuerdas a notorios compañeros de su partido, el PMDB, entre otros los presidentes de la cámara baja, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros.

Por otra parte, tanto Temer como Rousseff enfrentan una causa común en el Tribunal Superior Electoral, que investiga si la campaña política que les garantizó la reelección en 2014 recibió fondos desviados de la petrolera. La constatación de que eso ocurrió conllevaría la impugnación de ambos mandatos.

Por esa razón, el presidente de la fuerza política más codiciada, el Partido Progresista (PP), el senador Ciro Nogueira, pidió "cautela" a sus correligionarios que claman por una ruptura con el Gobierno.

El partido conservador es el que tiene la tercera mayor bancada de diputados, con 49, detrás del PT y el PMDB. Comparte con esos dos partidos, además, la mayor cantidad de integrantes denunciados por presuntos nexos con los fraudes en Petrobras.

Para frenar el "impeachment" en Diputados, Rousseff necesita 171 votos sobre un total de 513. En tanto, sus rivales, deben reunir 372 voluntades para elevar el caso al Senado.

Agencias DPA, AFP, ANSA y EFE,


y Ámbito Financiero

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