7 de agosto 2015 - 00:00

Diputados aprobó primera fase de la “agenda bomba” con apoyo del oficialismo

Brasilia - La Cámara de Diputados de Brasil asestó ayer nuevos golpes a la debilitada presidenta Dilma Rousseff, en una nueva demostración de que las fuerzas del cuerpo legislativo, incluso las de la base gubernamental, están dispuestas a llevar al extremo su relación con el Gobierno. En una serie de votaciones la Cámara baja, presidida por el poderoso Eduardo Cunha, exoficialista, amenaza con complicar más la situación de la mandataria, a lo que se sumó la renuncia a la coalición de Gobierno de los diputados laboristas.

Los diputados iniciaron los trámites pendientes desde hace años dirigidos a aprobar las cuentas de administraciones anteriores a la de Rousseff, con la meta de poder auditar las de 2014, que corresponden al último año del primer mandato de la presidenta y están bajo sospecha de irregularidades las cuales, en caso de comprobarse, podrían impulsar un juicio político en su contra.

Los resultados de las cuentas públicas deben ser aprobados anualmente por ambas cámaras, pero esa obligación no se cumplía desde la gestión de Itamar Franco (1992-1994). En una sesión inédita, los legisladores analizaron y también aprobaron sucesivamente las cuentas pendientes de Franco y las de los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) así como las de los dos períodos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010). Las cuentas serán remitidas ahora al Senado para su análisis.

En medio de estas malas noticias para el Gobierno, las dos fuerzas laboristas de Brasil, el Partido Laborista Brasileño (PTB) y el Partido Democrático Laborista (PDT), abandonaron ayer la base que apoya a Rousseff en Diputados, mientras que se desconoce si harán lo mismo en el Senado. El PTB ocupa el estratégico Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, mientras que el PDT el Ministerio de Trabajo, y entre ambos suman un total de 46 diputados.

Estos golpes legislativos a Rousseff sucedieron a otro aprobado en la medianoche del miércoles: el alza del salario de algunos empleados públicos y funcionarios policiales, en un duro revés para la presidenta y su política de ajuste económico. Por 445 contra 16 votos, Diputados aprobó la ley que costará a las arcas del Estado u$s 714 millones más por año. Los legisladores de la alianza gubernamental, incluidos los del PT, rompieron la disciplina y respaldaron la legislación.

Datos divulgados por el diario Folha de Sao Paulo reflejan el nivel de "infidelidad" de los partidos oficialistas. En teoría, la base de apoyo de Rousseff está integrada por 21 partidos, que ostenta, en conjunto, 364 del total de 513 escaños de la Cámara baja. La votación fue el primer punto de la llamada "agenda bomba" que el Congreso prevé imponer en el segundo semestre del año. Dicha agenda prevé la aprobación de medidas de boicot a los ajustes propuestos por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy.

El aislamiento del Gobierno en el Congreso es tal que el Ejecutivo ni siquiera logró aprobar, el martes, una propuesta para aplazar la votación de ayer. Los legisladores rechazaron la postergación por 278 votos contra 179, lo que también indica que el PT no acompañó a la Presidencia.

Agencias EFE y Reuters,

y Ámbito Financiero

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