• FUGA DE RECINTO GENERÓ REPUDIO OPOSITOR Con el levantamiento de la sesión durante la madrugada de ayer el macrismo protegió al PJ “friendly”, que aportó votos e incluso tajeó los proyectos que reemplazarán al DNU desburocratizador, en clave win-win. En el Senado, el justicialismo reclama por patinadas.
Sonríe el "sistema" político tradicional: Cambiemos aprendió a ser un poco más oficialista en Diputados con la simple utilización del reglamento, herramienta que muchas veces parece desconocer en ambas cámaras. En la madrugada de ayer, el macrismo dejó sin quórum una sesión que ya estaba resuelta, tras de la aprobación de los tres proyectos que reemplazarán al mega DNU desburocratizador que revoleó el Ejecutivo en temporada estival y durmió principalmente al cristinismo, al massismo y a la izquierda, que se tuvieron que conformar con militar una situación de "escándalo" en algunos medios y redes sociales. Veamos la película entera:
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Tras el infantil misil de "necesidad y urgencia" gatillado por los cerebros jurídicos de Casa Rosada, los jerarcas del peronismo en ambas cámaras, Miguel Pichetto (Senado) y Pablo Kosiner (Diputados), alertaron sobre la seria dificultad que tendría el oficialismo en mantener la vigencia del decreto. Después de lograr por cuenta un dictamen de mayoría en la comisión bicameral de Trámite Legislativo, el macrismo presentó tres proyectos para reemplazar de manera íntegra el DNU. Clásica estrategia del Ejecutivo de "dos pasos para delante, uno para atrás" que tanto agrada al equipo titular del gradualismo.
A los ponchazos, y tras algunas defensas raquíticas de funcionarios nacionales días atrás, Cambiemos apuró plenarios de comisiones en Diputados para dictaminar las iniciativas y llevarlas al recinto. El PJ casi dinamita la sesión el martes último por algunas intransigencias que había en el PRO para ceder modificaciones. No obstante, y con la caída de la embargabilidad de las cuentas sueldo y la desactivación del jugueteo financiero con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, ambos pedidos por Kosiner, se pudo aterrizar en el recinto.
Los tres proyectos, que fueron una salida original de los legisladores oficialistas para huir de la trampa que regaló Casa Rosada -el cuidado de diputados y senadores propios ya casi no interesa en Balcarce 50, pese a haber sacado a flote el "hot summer" extraordinario de diciembre pasado- fueron votados y girados hacia el Senado. Pero en la sesión quedaba una delicada cuestión: el tratamiento del dictamen de aval al DNU pese a que, minutos antes, cada iniciativa quedó pegada junto a un artículo que elimina cada capítulo de esa norma.
Si Cambiemos no volaba del recinto no sólo perdía, sino que exponía y lesionaba al PJ. Simple: el justicialismo quedó entre la espada y la pared, ya que había sableado la posibilidad de dejar vigente el DNU a pocos días de su nacimiento. Tampoco podía apoyar al oficialismo en esa tarea porque significaba un eventual aval de la cámara y la norma completa -con la embargabilidad o la utilización del FGS- hubiese quedado viva y sin necesidad de una discusión en el Senado. Más contradictorio, imposible.
"Parece que aprendieron a hacer oficialismo, ya era hora. Lo de ayer no fue, bajo ningún punto de vista, un escándalo: muchos de los picantes furiosos se regocijaban de estas situaciones años atrás, cuando los otrora oficialismos tenían números de sobra y dejaban vacías las comisiones y los recintos si las necesidades ejecutivas no coincidían con los temarios. Levantar una sesión está permitido en el reglamento: si no hay acuerdo o consenso sobre un asunto, uno se va y deja sin quórum. Bienvenido Cambiemos al sistema", pinceló un trader legislativo top de las últimas décadas en el Congreso a Ámbito Financiero.
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