7 de septiembre 2016 - 15:10

Diseño argentino gana espacio en la moda australiana

ARGENTINOS DE EXPORTACIÓN - Las argentinas Sofía Mihanovich y Lucía Poy se conocieron hace cuatro años en Sídney al coincidir por casualidad en una casa donde alquilaban cuartos separados. Rápidamente se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común, como la pasión por el arte y el diseño, y las ganas de emprender. En el garaje de la casa dejaron volar sin límites la imaginación y crearon una marca de indumentaria - Garage 16 -, con la que buscan imponer un estilo innovador en la moda australiana.

Diseño argentino gana espacio en la moda australiana
Oriunda Chacabuco, provincia de Buenos Aires, Lucia Poy comenzó a alimentar su vocación desde muy chica mientras se divertía al intervenir y transformar toda la ropa que se compraba. Por eso a los 17 años se fue a estudiar Diseño de Indumentaria en la UBA, la misma carrera que eligió la barilochense Sofia Mihanovich, quien en la juventud creaba su propia ropa ya que todo lo que podía conseguir en las tiendas le parecía aburrido. Sin conocerse aún, ambas decidieron buscar nuevos horizontes fuera del país. Lucía emprendió viaje hacia Barcelona, para sumar experiencia en el rubro textil. Inquieta, volvió a la Argentina donde creó una marca de accesorios. Pero sus ganas por aprender de otras culturas estaban latentes y en 2011 desembarcó en Australia para estudiar inglés y negocios. Por su parte, Sofía, que había trabajado como vendedora en locales de ropa mientras estudiaba, llegó a Sydney en 2012 con una visa de trabajo y vacaciones que la habilitaba a permanecer en el lugar durante un año. En el medio, conoció a Lucía al coincidir por casualidad en una casa donde alquilaban cuartos separados. Rápidamente se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común, como la pasión por el arte y el diseño, y las ganas de emprender. En el garaje de la vivienda dejaron volar sin límites la imaginación y crearon una marca de indumentaria - Garage 16 - con la que buscan imponer un estilo innovador en la moda australiana.

Periodista: ¿Cómo se gestó la idea la idea de Garage 16?
Sofía Mihanovich: Empezamos como un juego, nos juntábamos en el garaje de la casa que compartíamos, de allí el nombre de la marca, con el 16 de la altura en donde estaba ubicado el lugar. Allí empezamos a diseñar, coser, teñir telas y hacer arte hasta que comenzamos a pensar que todo eso podía ser plasmado en un negocio.
Lucía Poy: Cuando consideramos que estábamos listas para arrancar, empezamos a aplicar para entrar en distintos markets o ferias, y fuimos aprobadas para uno de los más importantes de Sídney, ubicado en Manly, una playa de mucho renombre. 
¿Cómo definen el estilo de Garage 16 y cuál es el modelo de negocio que llevan adelante?
L.P.: La idea es ofrecer un producto único y creativo que no existe en Australia. Esto lo hacemos a un precio competitivo y con una calidad de producto que no tiene nada que envidiarles a las grandes marcas. Sentimos que encontramos nuestro lugar en Australia porque acá es donde supimos explotar ese mix Boho y Rockero que nos define como marca, y que es una mezcla de nuestros gustos y personalidades.
S.M.: Nos enfocamos mucho en el cliente haciéndolo sentir como en casa con una atención súper- personalizada, en una modalidad no tradicional de ventas como lo es un Market. Somos muy detallistas. Para Garage 16 el marketing es fundamental para que se pueda apreciar lo que realmente somos. La producción es principalmente local pero hacemos outsourcing de algunos aspectos tanto en Argentina como en algunos países asiáticos.
P.: ¿Cómo fue el proceso de crear para el público australiano?
L.P.: Desde el comienzo todo fue nuevo para nosotras ya que al no ser locales no conocíamos bien el mercado australiano. Tuvimos que estudiarlo y entenderlo para poder prosperar. Al principio ofrecimos productos bastante jugados, con estampas gigantes y coloridas, aplicación de tachas, teñidos coloridos, etc. Sin embargo, con el tiempo entendimos que el cliente australiano es un poco más clásico y tuvimos que reinventarnos sin perder nuestro toque algo atrevido.
P.: ¿Cuál fue la inversión inicial que destinaron para el proyecto?
S.M.: Fue un monto ridículo que no llegaba a los 800 dólares, con la idea de ver cómo nos iba. Durante los primeros tres meses reinvertimos las ganancias de cada día y empezamos a crecer paso a paso. Afortunadamente, nunca necesitamos financiación ya que el crecimiento fue gradual y fluido. Con el tiempo logramos expandirnos a The Rocks, el principal Market de Sídney y otros más, llegando a estar presentes en toda la ciudad.
P.: ¿Cómo les está yendo en la actualidad?
L.P.: Muy bien, la verdad es que superó nuestras expectativas. Todo empezó como un hobby divertido que se convirtió en una empresa.
P.: ¿Cuánto llegan a facturar en un año y qué rentabilidad tienen?
S.M.: En promedio, unos u$s 300 mil, mientras que tenemos una rentabilidad del alrededor de un 30% anual.
P.: ¿Tienen empleados?
S.M.: Sí, contamos con una planta de 10 empleados entre permanentes y contratados. Además de nosotras dos, tenemos una costurera, cuatro chicas que trabajan en los markets los fines de semana, un especialista en marketing, una diseñadora web y un encargado de la contabilidad.
P.: ¿Qué planes tienen para el corto y mediano plazo?
L.P.: A corto plazo, buscamos que Garage 16 pueda diversificar sus canales de venta. Por el momento hacemos seis markets cada fin de semana, y contamos con una website para venta online, que lanzamos hace unas semanas. Además, tenemos planeado abrir un showroom a fin de año y un local en un shopping mall. A futuro nos gustaría llevar este proyecto a la Argentina ya que lo ideal para nosotras sería vivir un poco acá y otro poco allá, pero consideramos que todavía no es el momento.
P.: ¿Pueden hacer una breve descripción sobre cómo es vivir en Australia?
S.M.: Sídney es muy lindo porque tenés ese mix de lo urbano con unas playas paradisíacas. Es realmente un país del Primer Mundo donde las reglas se hacen y se respetan logrando que todos tengan una muy buena calidad de vida. Siempre nos dio la sensación de que es una tierra de oportunidades donde el que se esfuerza, progresa. La economía australiana es rica, sumamente estable (crecimiento positivo y un 1% de inflación anual) con un marco legal que propicia la generación de nuevos negocios. Su gente tiene una gran cultura del consumo.

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