28 de noviembre 2008 - 00:00

"Disparaban a la gente sin piedad"

Bombay (ANSA, DPA) - Personas de distintas nacionalidades revivieron a través de sus relatos los momentos dramáticos de la masacre perpetrada por extremistas islámicos en la capital económica india de Bombay. Los grupos armados, informaron testigos, gritaban cuando irrumpieron en un hotel de lujo de esa ciudad «¡queremos estadounidenses y británicos!». «Dijeron a todos que no se movieran y pusieran las manos en la cabeza, y luego nos preguntaron si entre nosotros había estadounidenses o británicos», sostuvo Alex Chamberlain, un cliente inglés del hotel Oberoi, que logró huir.

En tanto, Esperanza Aguirre, presidente de la Comunidad de Madrid, que se encontraba en misión en la ciudad, contó al regresar a España, que en el caos que se produjo en su hotel perdió los zapatos y que escapó del lugar «pisando charcos de sangre». Otros testigos declararon a la «BBC» de Londres que la estación de trenes llamada Victoria Terminus de Bombay registró la mayor cantidad de víctimas durante los ataques. «Los terroristas mataban sin piedad», disparando a los pasajeros, según indicó el indio Bhairavsingh Sinha. Su hija resultó gravemente herida.

Por su parte, la eurodiputada socialista alemana Erika Mann permaneció refugiada durante horas en el sótano del hotel Taj Mahal. «Tuve suerte, en verdad mucha suerte», dijo la parlamentaria en diálogo telefónico y explicó que en dos oportunidades intentó escaparse, pero que «era muy complicado, ya que de un lado estaban los militares y del otro los terroristas. Disparaban».

Desde la habitación de otro hotel, el Oberoid, que también fue blanco de ataques, el empresario australiano Garrick Harvison pudo hacer declaraciones a la emisora ABC a través de su teléfono móvil, tras pasar más de cinco horas bajo su cama.

«Comenzamos a escuchar todo este tiroteo. Cuando salí a mirar, me di cuenta de que eran en realidad personas disparándoles a otras personas. Corrí a mi habitación y me quedé allí por cinco o seis horas. Escuché disparos y explosión de bombas.» Se desconoce la suerte de más de diez empresarios australianos que estaban albergados en este hotel.

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