Disuelven la ex SIDE, crean nueva "agencia" y le sacan escuchas

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  Cristina de Kirchner habló anoche por cadena nacional con un discurso que había registrado en video por la tarde en la residencia de Olivos y anunció que la nueva repartición será conducida por un director general y un subdirector que serán designados por el Poder Ejecutivo y que "requerirán del acuerdo del Senado".

La intención de la iniciativa es "transparentar" los servicios de inteligencia, por la cual se impulsará que esa agencia a crearse tenga nuevas funciones, ya que, dijo la Presidente, "debemos comenzar a trabajar sobre un proyecto de reforma del sistema de inteligencia argentino para transparentar un sistema que no ha servido a los intereses nacionales".

En el proyecto se incluye, anunció, el traslado de las tareas de escuchas que realiza hoy la ex SIDE a la Procuración General de la Nación, a cargo de Alejandra Gils Carbó.

Este diario informó en la edición de ayer que esta reforma del sistema de escuchas ya estaba decidida y que libraban una pulseada la procuradora Gils Carbó con el titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, quien aspiraba a que ese poder las tomase a su cargo. Un camino intermedio era que el sistema fuera al Ministerio de Justicia, pero fue descartado.

"Se establece -señaló la mandataria- también la transferencia a la Procuración General del Sistema de Observaciones Judiciales, conocido con el nombre de "ojotas", que es el sistema de escuchas que ordenan los jueces y que hoy está en el ámbito del Poder Ejecutivo". OJOTA es la sigla de la Oficina de Observación Judicial.

Explicó la decisión en que decidió "transferir la totalidad del sistema judicial de escuchas, cuando se pinchan los teléfonos por órdenes judiciales, al Ministerio Público Fiscal, por una razón muy sencilla: es el único ministerio extrapoder. De ahora en más, todo juez o fiscal que quiera pedir una escucha deberá dirigirse a la Procuración General".

La Presidente hizo en su discurso una defensa del Tratado con Irán para avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA y rechazó las acusaciones que hizo contra ella el fallecido fiscal Alberto Nisman. Enlazó esta denuncia con la acción de sectores de la actual SI para criticar el acuerdo desde 2013, que relacionó a su vez con la acción de fuerzas de la oposición y algunos medios con denuncias contra ella en diversos asuntos. Ese complot, que la Presidente ya describió dos veces en la última semana, tendría como final la denuncia de Nisman.

Desde la firma del acuerdo, dijo la Presidente, empezó a "observar que desde la SIDE comenzaron a bombardear este acuerdo. Allí se intensifican denuncias contra esta Presidenta de lo más insólitas. Comienzan a sucederse con un ritmo de vértigo", y en esa maniobra también incluyó a "grupos de fiscales, grupos de jueces, denunciantes anónimos y periodistas amplificadores. Esto me llevó a tomar la decisión de desplazar agentes que venían de antes del advenimiento de la democracia".

La denuncia de Nisman, agregó, "sin ningún fundamento, ningún asidero, y la muerte del fiscal Nisman están directamente vinculadas con el antecedente del memorándum de entendimiento firmado con Irán y con el atentado contra la AMIA. Parece ser que en realidad nadie quisiera que se investigara a fondo o se tomara declaración a alguien" en el caso del atentado contra la mutual judía que dejó 85 muertos en 1994". "Tal vez, todo lo que ha sucedido constituya el hilo de Ariadna que nos permita dar respuesta a las 85 víctimas y sus familiares", concluyó.

Sostuvo también que la denuncia tiene "argumentos absurdos", y agregó: "Una vez que se conoció la denuncia, el día 20, nadie puede creer que eso haya sido escrito por un abogado y mucho menos por un fiscal".

En otro pasaje de su discurso negó que hubiera cambiado de criterio sobre la naturaleza de la muerte de Nisman. "Se intentó decir que en la segunda carta había cambiado de opinión. Con una lectura rápida de la misma se ve claramente que en la primera carta cuando hablo en términos generales en el segundo párrafo pongo suicidio entre signos de interrogación", argumentó.

Esta idea de reformar el sistema de inteligencia no es nuevo en el país y en la experiencia internacional ha sido la salida que han encontrado muchos gobiernos a la realidad de que ese tipo de organismos actúa con un secreto que los ampara por ley y es muy difícil para las estructuras del Estado. Los desmanejos que eso produce en la vida pública han hecho de estas reformas un clásico de los gobiernos de todo el mundo.

El caso más conocido es la creación de la actual CIA en 1947 sobre la base de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), un servicio de inteligencia creado durante la Segunda Guerra Mundial por Franklin D. Roosevelt para coordinar las actividades de espionaje y otras operaciones secretas contra las Potencias del Eje dentro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

La idea de cambios en la agencia criolla de espionaje estuvo en todos los gobiernos democráticos. Lo pensó Raúl Alfonsín y también Carlos Menem, que vivieron tribulaciones por la actuación de agentes que venían de las estructuras heredadas de los gobiernos militares. Avanzó más Fernando de la Rúa, para quien elaboró un proyecto de ley de inteligencia Carlos Becerra, que es la que rige hoy después de ser aprobada por unanimidad por las dos Cámaras del Congreso. La principal reforma que se introdujo fue poner la judicialización de las escuchas y de otros procedimientos de ese organismo, que tienen hoy vigilancia de los jueces en más del 80%.

Cuando asumió Néstor Kirchner hubo otro intento de modificación del sistema, aunque dentro de un proyecto de reforma más general. Fue a raíz del caso Blumberg, que desató una catarata de cambios legislativos. Gustavo Béliz, que era ministro de Justicia, presentó un proyecto de creación de una Agencia Federal de Investigaciones y Seguridad Interior dentro de un plan estratégico de Justicia y Seguridad 2004/2007. Lo presentó el entonces presidente junto con Béliz y la totalidad de los gobernadores en un pomposo acto en el Salón Blanco el 19 de abril de 2004.

Poco tiempo después, Béliz fue desplazado del ministerio acusando al exdirector de Operaciones de la ex SIDE Antonio Stiusso de perseguirlo solapadamente con acciones ilegales. Fue a la televisión, mostró una foto de Stiusso y eso le costó un juicio larguísimo. Desencantado de la política, Béliz se fue del país y hoy tiene un empleo en un organismo internacional con sede en Montevideo.

La salida de Béliz implicó un cambio en la orientación del Gobierno en materia de seguridad del garantismo hacia la llamada mano dura, que encarnaron sucesores como Alberto Iribarne y Aníbal Fernández.

También el exdirector de la Policía Aeronáutica Marcelo Saín presentó una denuncia que no prosperó.

Con la salida de Stiusso del organismo en diciembre pasado, después de asumir Oscar Parrilli en la ex SIDE, y el anuncio de ayer, el Gobierno hace algo parecido a una reivindicación del primer ministro de Justicia del ciclo Kirchner.

Además de la defensa de la posición del Gobierno ante la denuncia de Nisman y la descripción de lo que considera un complot político en su contra, la Presidente insistió en que "es necesaria una profunda reforma también en el Poder Judicial". "A mí no me van a extorsionar. A mí no me van a intimidar. Yo no les tengo miedo, que digan lo que quieran, que hagan las denuncias que quieran, que los jueces me citen, que los fiscales me denuncien, no me interesa", sostuvo la jefa de Estado.

Y agregó: "No me van a hacer mover un centímetro de lo que siempre he pensado, que no se puede seguir manejando a la República Argentina de esta manera, que es necesaria una profunda reforma también en el Poder Judicial que, desgraciadamente, muchas veces fue declarada inconstitucional, no aplicada, pero es necesario que los tres poderes del Estado exhibamos transparencia absoluta".

Entre las precisiones que hizo sobre la investigación de la AMIA, la Presidente se ocupó de negar que hubiera sido su marido Néstor quien lo designase en el cargo. Fue un subprocurador de la Nación, porque su titular Esteban Righi se debió excusar. La causa de ese apartamiento, explicó, fue porque el estudio Righi había actuado como patrocinante del extitular de la SIDE Hugo Anzorreguy, en el mismo expediente.

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