18 de septiembre 2009 - 00:00

Diversidad, mágicos paisajes y los clásicos de siempre

La Quebrada de los Cóndores es ideal para recorrerla en vehículos 4x4. El paisaje es imponente.
La Quebrada de los Cóndores es ideal para recorrerla en vehículos 4x4. El paisaje es imponente.
San Luis despliega magníficos contrastes paisajísticos y tentadoras opciones para disfrutar todo el año. Diversidad, exuberantes serranías, fértiles valles, villas veraniegas y la frescura de sus ríos y diques seducen a quienes la visitan. Áreas protegidas de cautivante belleza natural, pueblos mineros y un patrimonio histórico y cultural, el reconocido microclima merlino y las terapéuticas aguas termales suman la cuota ideal de relax que todo viaje de descanso merece.

Circuito carretero

Potrero de los Funes es un suave valle que abraza un lago artificial, vertiginosas quebradas, arroyos y cascadas, donde es posible recorrer lugares y caminos de ensueño y practicar cicloturismo, cabalgatas, escaladas o navegar en canoas. Como un gran portal de entrada hacia el valle, se eleva la Quebrada de los Cóndores con sus paredes rocosas de 300 metros de altura a los costados de la ruta.

El circuito carretero que rodea al lago, escenario de la carrera internacional FIA GT en 2008, agrupa cabañas, hosterías, balnearios, camping, gastronomía y el Hotel Potrero de los Funes, con excelentes vistas y buenos servicios. El auditorio Caja de los Trebejos, construido para el Mundial de Ajedrez San Luis 2005, ofrece espectáculos de gran nivel.

Mágicos paisajes

Villa de Merlo es buscada por los beneficios de su famoso microclima, caracterizado por la carga de iones negativos que se respira en la región y en las concentraciones de minerales. El paisaje serrano, con numerosos circuitos, inspira las tradicionales cabalgatas, caminatas y campamentismo. El Mirador de los Cóndores se impone para realizar parapentismo. Sus cumbres, a más de 1.500 m de altura, ofrecen plataformas para adueñarse del cielo del valle del Conlara. La adrenalina fluye también en otras actividades de montaña, como escalada, rappel, senderismo, mountain bike, tirolesa y 4x4.

Al Sur, el Corredor de las Sierras de los Comechingones, un pintoresco camino integrado por apacibles pueblitos, brinda hospitalidad y descanso. Para los que quieren tomar contacto más directo con el lugar hay caminatas, cabalgatas, excursiones siguiendo el curso de cristalinos arroyitos, visitas a establecimientos agroproductivos y avistaje de cóndores.

Ruta del oro


La Carolina es un pueblito minero, ubicado al pie del cerro Tomolasta, y el más alto de la provincia, que alberga al final de su calle principal la mina de oro establecida en 1792. Los españoles fueron los primeros en abrirse paso a través de túneles, y los ingleses continuaron esa empresa. En la actualidad, se puede llegar hasta la boca del túnel y las galerías de la cantera Buena Esperanza, mientras se disfruta de los relatos de los guías del lugar. Otra experiencia que apasiona al viajero es realizar la búsqueda de oro en el río como lo hacían antiguos pobladores con grandes platos de madera.

El cerro Tomolasta permite una panorámica de la agreste zona desde un mirador; la cosmovisión de las culturas originarias y su herencia se materializan en la plaza temática Círculo de las Posibilidades Infinitas y un artístico paseo revestido en piedra y granito anteceden al único museo del país dedicado a la poesía. Para los que quieren ampliar datos sobre La Carolina disponen de un centro de información al turista y espacios de interpretación.

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