20 de abril 2011 - 00:00

Dividendos e inversión

Diana Mondino
Diana Mondino
El periodista dialoga con la economista Diana Mondino, quien refuta los argumentos del Gobierno para incluir más directores en las empresas donde participa la ANSES. Dice que «dejando de lado las notables desprolijidades institucionales, la objeción viene por considerar que las empresas necesitan la supervisión y tutela del Estado desde adentro, cuando hay muchos otros órganos para ello (la CNV, Bolsa, auditorías)».

Periodista: ¿Qué opina del argumento de ANSES para sumar directores de las empresas en las que participa?

Diana Mondino:
Una explicación de la urgencia de ANSES por participar con más directores en las empresas se fundó en la necesidad de distribuir más dividendos y continuar con una política de inversión. Quiero destacar que ésta puede ser una notable contradicción. Si la empresa retiene sus beneficios, con ellos podrá financiar sus inversiones. Por el contrario, si los distribuye, sólo podrá invertir y crecer a través de endeudamiento. No hace falta ser perito contable para darse cuenta de que si se distribuyen dividendos, no hay dinero para un uso posterior, y cuando se lo necesite habrá que pedirlo prestado. Además, una empresa puede tener ganancias y no poder pagar dividendos. Para poder pagar dividendos hace falta tener caja, liquidez, disponibilidades o como quiera llamárselo. Los dividendos se pagan con dinero (o con más acciones) y con ganancias líquidas y realizadas. Esto es particularmente importante en un contexto inflacionario, donde las ganancias pueden ser meramente contables.

P.: ¿Ésa puede ser la situación actual de muchas empresas?

D.M.:
La inflación descapitaliza a las empresas a una notable velocidad. Para ilustrarlo: si un productor tiene una vaca (o una máquina, o stock de mercaderías), que hace un año valía 100 pesos y hoy por virtud de la inflación o de otras razones vale 200 pesos, no ha tenido una ganancia de 100 pesos. Sigue teniendo una vaca (o una máquina), pero al no poder ajustar sus balances por inflación, surge una ganancia contable de 100 pesos. El fisco pide que se pague Impuesto a las Ganancias por esa diferencia de 100 pesos, sobre la que debe pagar el 35%. Le quedan entonces 65 de «ganancias». Pero cómo hace la empresa para pagar los impuestos y, eventualmente, distribuir esa «ganancia». Para pagar esos 100 pesos, o por lo menos los impuestos de 35, tendría que vender la vaca o su máquina, en cuyo caso se queda sin producir para el año que viene. La empresa desaparecería. Repartir dividendos de ganancias que no son tales es un craso error.

P.: ¿El problema es atribuible sólo a la inflación?

D.M.:
La inflación es perversa, porque impide ahorrar. Es decir, no hay activos financieros que sigan el ritmo de la inflación. Por lo tanto, lo poco que se ahorra se hace en mercadería o similares, que sube de valor. Pero esa suba se considera que debe pagar impuestos; por lo tanto, las empresas no tienen cómo protegerse de la inflación. Y peor es el caso de los que brindan servicios, como un taxista, que no tiene en qué invertir para poder comprar un auto nuevo cuando el que tiene ya no esté en condiciones.

P.: ¿Ésa sería entonces la principal objeción a que haya directores de la ANSES en las empresas?

D.M.: Claro que no. La inflación es un problema en sí mismo, como también lo es el financiamiento de la ANSES. Dejando de lado las notables desprolijidades institucionales, creo que la objeción viene por considerar que las empresas necesitan la supervisión y tutela del Estado desde adentro, cuando hay muchos otros órganos para ello (la CNV, Bolsa, auditorías). Y por haber dicho que esperan «guiar» a las empresas en sus decisiones. Nada asegura que un director de la ANSES (o anteriormente de una AFJP) tomará buenas decisiones. Por algo estuvo siempre esta restricción. El Estado está para poner reglas de jugo claras, iguales para todos. Las empresas están para ganar plata haciendo buenos productos. Zapatero a tus zapatos.

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