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Divisiones entre senadores republicanos complican al nominado de Trump a la Corte
La mayoría oficialista de la cámara es mínima y dos de sus miembros no desean que se revierta la jurisprudencia sobre el aborto. Los demócratas prometen un rechazo total.
PRESENTACIÓN. El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, recibió ayer a Brett Kavanaugh, quien concurrió al Capitolio junto al vicepresidente Mike Pence. Comienza la batalla política por su confirmación.
Es en ese cuadro que la situación se torna crítica: por lo menos dos legisladoras republicanas ya expresaron dudas sobre Kavanaugh por su disposición a rediscutir en la Corte Suprema la legalización del aborto, lo que podría llevarlas a sumarse a las filas demócratas en el rechazo a la postulación.
Las senadoras republicanas Susan Collins y Lisa Murkowski declinaron una invitación de la Casa Blanca para presenciar en la noche del lunes el anuncio del juez nominado por Trump, insatisfechas con el perfil buscado por el presidente.
"Espero acompañar la audiencia del juez Kavanaugh ante el Comité de Asuntos Judiciales (del Senado) y recibirlo en mi gabinete", antes de definir una posición, adelantó Collins.
Por su parte, la senadora Murkowski admitió: "No tengo una impresión de cómo se situará el juez Kavanaugh en temas como el aborto y varios otros, de forma que voy a sopesarlo todo mientras avanzamos en el proceso".
En tanto, la bancada del opositor Partido Demócrata en el Senado ya adelantó que pondrá todo su empeño en bloquear la confirmación de Kavanaugh, aunque también será necesario verificar si de ese bloque aparecen los votos necesarios a la confirmación.
El líder del bloque demócrata, Chuck Schumer, ya adelantó que se va "a oponer con todo lo que tenga" a la confirmación de Kavanaugh, un ghimbre que podría volcar la Corte por años a la derecha en temas cruciales como el aborto y los derechos de minorías sexuales.
Para tornar la situación aún más inestable, los demócratas no olvidaron el gesto del bloque republicano en 2016, cuando se negó a votar a un juez nominado por el entonces presidente Barack Obama, lo que también habría modificado, aunque hacia posturas más liberales, la impronta del alto tribunal.
A inicios de 2016, ante el súbito fallecimiento del juez ultraconservador Antonin Scalia, Obama nominó al moderado Merrick Garland para ocupar esa plaza en el máximo tribunal del país. Alegando que se trataba de un año electoral, los republicanos simplemente ignoraron la nominación de Garland y postergaron una definición para después de las elecciones presidenciales de noviembre de 2016.
Luego de su victoria, Trump finalmente nominó a otro juez ultraconservador, Neil Gorsuch, quien fue rápidamente confirmado por el Senado gracias a la entonces monolítica mayoría republicana.
Además, Kavanaugh tiene en su foja de servicios dos momentos particularmente amargos para los demócratas.
Primero, porque actuó como auxiliar del fiscal Kenneth Starr en la célebre investigación contra el entonces presidente Bill Clinton por su relación con la joven becaria Monica Lewinski.
Posteriormente, por sus apasionados alegatos contra la reforma del sistema de seguros públicos de salud, el "Obamacare", y que ya fue desmontado por el Gobierno de Trump.
Doctrinariamente, Kavanaugh está alineado con una corriente jurídica conocida como "originalista", que interpreta la Constitución estrictamente a partir del texto y está relacionada con el pensamiento conservador.
En la Corte Suprema, Kavanaugh debería sustituir al juez Anthony Kennedy, de 81 años y quien se jubilará a partir del 31 de julio.
Kennedy era una especie de fiel de la balanza entre los cuatro jueces conservadores de la Corte Suprema y los cuatro moderados.
Por ello, la eventual confirmación de Kavanaugh inclinaría definitivamente la balanza y dotaría a la Corte de una mayoría claramente conservadora tal vez por un período de varias décadas.
| Agencias AFP, ANSA y Reuters |


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