6 de abril 2009 - 00:00

Dólar ahora baja (pero compras de ahorristas siguen)

Dólar ahora baja (pero compras de ahorristas siguen)
Que el dólar haya bajado dos centavos el viernes, no significa que hoy no va a haber demanda de divisas, en especial por parte del público.
La jornada del viernes significó un día de calma para el Banco Central, que viene manejando con inteligencia la situación. Pero que baje el precio del dólar, no quiere decir que bajen las ventas de divisas o que se detenga la fuga de capitales.
El público y los ahorristas siguen comprando dólares.
Que cueste $ 3,72 en vez de $ 3,74 lo ven como un favor, porque lo consiguen más barato. Hay que tener en cuenta que la demanda minorista no busca hacer diferencia con el precio del dólar, por la sencilla razón de que no lo compra para venderlo, sino para quedarse allí como refugio.
La más pensante y especulativa es la demanda mayorista que el viernes estuvo ausente del mercado. Así lo muestran los negocios en el Forex-MAE, la principal plaza mayorista, que bajaron a la mitad, por falta de demanda. La mayoría de los inversores no estaba en Buenos Aires; alargaron el feriado del jueves tomándose libre el viernes.
Los inversores que quedaron en el mercado orientaron sus pesos a los títulos públicos. Eligieron el Boden 2012 que estaba siendo muy castigado y tiene los precios de default. El rendimiento de este bono en la última semana bajó de 67% a 52%, lo que da una idea de lo que ha recuperado en el último tiempo. El viernes volvió a subir y acumula alzas de 17% en abril.
La búsqueda de títulos con precios muy atrasados fue una de las características del viernes. Por eso el Discount en pesos, que está 27% abajo en lo que va del año, subió 5,6% a $ 42,50. En abril de 2005, cuando debutó en el mercado secundario, valía $ 104 y llegó a tocar su máximo de $ 152 en enero de 2007.
Obvio que en este reparto de escasos pesos para especular no entraron los cupones PBI, pese a las engañosas mediciones del INDEC sobre el crecimiento de la economía. Los inversores desconfían demasiado de este cupón.
En la semana se va a ver un mercado más segmentado. Puede seguir la búsqueda de bonos en dólares, pero se va a atenuar la de los títulos en pesos, en particular los más largos como el Discount.
La demanda de dólares no va a ceder, por lo menos entre el público y los ahorristas. Los grandes compradores tal vez se tomen un respiro pero esto no quiere decir que pasarán de compradores a vendedores. El mercado cambiario va a seguir con presiones y el Central seguirá perdiendo reservas, aunque en menor proporción a las que estimaba hasta hace algunos días.
También ayudará el mejor humor que hay en el mundo. Wall Street subió cuatro semanas consecutivas y logró la mayor alza desde 1933. Hay un sentimiento generalizado de que lo peor de la crisis pasó, aunque el Gobierno argentino hasta hace poco pronosticara que se venía el fin del capitalismo y haya comparado esta crisis con las peores del mundo, para justificar el mal funcionamiento de la economía local.
Este renacer de los mercados del mundo favorecerá a los bonos en dólares y puede calmar en algo la demanda del dólar, pero no hará renacer el consumo, porque la desconfianza de los consumidores tiene que ver con la administración local y no con la crisis mundial.
Hay una caída del salario que el INDEC no registra, porque toma precios distintos a los reales. Por eso ninguno de los anuncios presidenciales, hechos con la mayor pompa desde la quinta de Olivos, dio el resultado esperado. La venta de automóviles y electrodomésticos, por caso, sigue en baja.
En el mercado de cheques, las tasas se dispararon por la enorme oferta de documentos de empresas que tienen iliquidez y deben hacer frente a deudas.
Tal vez este escenario cambie el humor del Poder Ejecutivo y pasen de pronosticar el fin del capitalismo a regresar al FMI y someterse a sus monitoreos. Porque en el organismo multilateral lo único que cambió es que ahora tiene más dinero que antes. No le quitaron el rol de gendarme del sistema financiero. Ninguno de los países que aportará dinero fresco al FMI, incluyendo a Brasil con u$s 10 mil millones, permitirá que se lo presten a quien no acepta determinadas condiciones que aseguren que será bien administrado. A la Argentina lo primero que le pedirán será la normalización del INDEC y si los aceptan, significará el renacer de los bonos en pesos y menos presión sobre el dólar.

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