7 de abril 2016 - 00:00

Dolorosa derrota asoma por primera vez a Trump a un escenario incierto

Así celebró Ted Cruz, un texano ligado al Tea Party, junto a su esposa Heidi, su victoria del martes a la noche en Wisconsin.
Así celebró Ted Cruz, un texano ligado al Tea Party, junto a su esposa Heidi, su victoria del martes a la noche en Wisconsin.
Washington - Las derrotas que el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, líderes de la carrera por las candidaturas presidenciales, sufrieron el martes en los comicios primarios de Wisconsin dejaron un escenario electoral más complicado en Estados Unidos.

Los observadores políticos coincidieron ayer en que los tropiezos de Trump y Clinton enredan el camino hacia la nominación del Partido Republicano y el Partido Demócrata para aspirar a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre próximo.

El polémico magnate inmobiliario quedó segundo ante su principal rival en la batalla republicana, el senador por Texas Ted Cruz, quien se adjudicó la gran mayoría de los 42 delegados en disputa, mientras que el gobernador de Ohio, John Kasich, finalizó tercero.

La exsecretaria de Estado también perdió frente a su único adversario, el senador socialdemócrata Bernie Sanders, que se llevó la mayor parte de los 96 delegados en juego.

El recuento de los delegados en la temporada de elecciones primarias en EE.UU. es un asunto de capital importancia, pues ellos designarán al candidato a la presidencia en las convenciones nacionales que republicanos y demócratas celebrarán en julio.

Trump acumula 743 delegados, por delante de Cruz (517) y Kasich (143), si bien necesita alcanzar la cifra de 1.237 para asegurarse la candidatura.

En la competencia demócrata, Clinton tiene 1.748 delegados y Sanders lleva 1.058, incluidos los "superdelegados" (funcionarios orgánicos o electos del partido que eligen a su candidato al margen de la decisión de los votantes), aunque el umbral para conseguir la nominación a la Casa Blanca se ubica en 2.383.

En ese contexto, el multimillonario neoyorquino, que domina la campaña republicana con un discurso xenófobo y proteccionista, perdió el martes una magnífica oportunidad para recabar delegados a fin de evitar una convención nacional disputada. De darse ese escenario, los republicanos podrían acudir a un foro en el que nadie contaría con una mayoría de delegados y éstos tendrían libertad para votar por un candidato, un objetivo que ansía el aparato del partido, que rechaza de plano a Trump.

La votación de Wisconsin evidencia que Cruz es el único contrincante de la campaña que podría desafiar en ese escenario al magnate, que necesitaría ganar el 60% de los delegados pendientes para espantar ese fantasma.

Tras vencer el martes, Cruz, un senador ultraconservador enemistado con el establishment republicano pero que ahora se convierte en su esperanza para frenar a Trump, se presentó como "la opción real" para obtener la nominación y aseguró que las elecciones primarias de Wisconsin marcaron un "punto de inflexión".

Lejos de felicitarlo por la victoria, la campaña del magnate acusó a Cruz, de origen cubano, de ser "un caballo de Troya usado por los jefes del partido que intentan robarle la nominación al señor Trump".

Lo llamativo de Wisconsin es que el empresario partía hace poco como favorito, hasta que una serie de desaciertos recientes, como unos polémicos comentarios sobre el aborto o sus ataques a la esposa de Cruz parecen haber calado en el electorado. De hecho, el 37% de los votantes republicanos de ese estado se declararon el martes "asustados" ante la perspectiva de que Trump pueda ocupar la presidencia, según un sondeo a boca de urna hecho por la cadena CBS News.

"Por primera vez en esta campaña, parece vulnerable", afirmó ayer el diario especializado The Hill con especto a Trump, cuyas controversias e insultos no habían minado, hasta la fecha, su popularidad.

Entre los demócratas, Sanders se anotó el martes su séptimo triunfo en las últimas ocho votaciones, un éxito extraordinario si se toma en cuenta que cuando se postuló en 2015 nadie pensaba que pudiera ganar en un solo estado.

En su discurso de celebración, el veterano senador por Vermont aseguró que su campaña atraviesa por un "momento de gran impulso", y recordó que empezó la carrera electoral entre "60 y 70 puntos por detrás de Clinton" en los sondeos de intención de voto.

Salvo que se produzca un terremoto político, nada deja entrever que Sanders, que acusa a Clinton de contar con el apoyo de Wall Street, pueda recortar la ventaja que la exprimera dama disfruta en el cómputo de delegados.

"Tengo más delegados que él", afirmó hoy la exsecretaria de Estado, en una entrevista con la cadena CNN en la que respondió con un rotundo "sí al ser preguntada si cree que logrará la nominación presidencial antes de la convención nacional demócrata de julio.

Pero pese a liderar la pugna demócrata, Clinton no cautiva a los votantes jóvenes, un sector muy volcado a la "revolución política" que promete Sanders y que, según los expertos, podría tornarse en su talón de Aquiles en los comicios presidenciales de noviembre.

La próxima gran cita de ambos partidos con las urnas serán las elecciones primarias del 19 de abril en Nueva York, donde Trump y Clinton parten como favoritos y donde tienen muy poco margen para el error si quieren recuperar la iniciativa en la campaña electoral.

Agencia EFE

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