Cada vez son más masivas las «villas miseria» («townships»), pobladas con casas de chapa similares a las que habitaban muchos negros durante el apartheid.
El 24,5% de las personas en edad de trabajar están desempleadas, y entre ellas, el 75% son menores de 35 años.
El apartheid fue brutal en la segregación educativa y aún hoy se pagan las consecuencias. El sistema escolar está colapsado y es ineficiente.
50 personas son asesinadas por día, y otras 50 sobreviven a intentos frustrados.
En 2009 Sudáfrica alcanzó a Brasil en los niveles de sociedad más desigual en términos de ingresos, según el coeficiente Gini.
El presidente Jacob Zuma asumió prometiendo 500.000 puestos de trabajo. El año pasado, por la crisis, se destruyó un millón.
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