Dos periodistas y 32 civiles murieron en una Siria desmadrada

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Damasco - Veinticuatro civiles sirios y dos periodistas occidentales murieron ayer en el bombardeo de la ciudad rebelde de Homs, en Siria, mientras la comunidad internacional intenta instaurar una tregua para enviar ayuda humanitaria de urgencia a Homs, aunque Rusia, aliada del régimen del presidente Bashar al Asad, reiteró su oposición a los «corredores humanitarios» propuestos por Francia.

Ayer murieron al menos 24 civiles sirios en Baba Amr, un barrio de Homs, ciudad del centro de Siria bombardeada por el Ejército desde el 4 de febrero. Otros ocho civiles murieron en la provincia de Idleb (noroeste), según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Según éste, unas 7.600 personas, en su gran mayoría civiles, murieron desde el inicio de la revuelta contra el régimen hace once meses.

En el ataque al barrio de Baba Amr perecieron dos periodistas, la estadounidense Marie Colvin, de 56 años, del semanario británico The Sunday Times (versión dominical de The Times), y el francés Rémi Ochlik, de 28 años, fotógrafo de la agencia IP3 Press.

Ambos murieron en el bombardeo de un departamento transformado en «centro de prensa», indicaron activistas sirios. El diario francés Le Figaró indicó además que al menos un cronista británico y una francesa estaban heridos. El martes había muerto un fotógrafo sirio llamado Ramy al Sayed.

Colvin, de 55 años, había nacido en Estados Unidos, pero desde hace muchos años residía en Gran Bretaña. En las últimas dos décadas cubrió guerras o conflictos en Irak, Chechenia, Israel-Palestina y Sri Lanka, donde en 2001 resultó gravemente herida por una esquirla de granada, que le hizo perder un ojo.

En tanto, Ochlik, de 28 años, era fotógrafo independiente para diversas publicaciones como Le Monde, Paris Match, Time Magazine y The Wall Street Journal, y en 2005 creó su propia agencia fotográfica Ip3 Press. Nacido en Thionville, en el este de Francia, Ochlik trabajó en 2011 en las revueltas de Túnez, Egipto y Libia.

Las autoridades de Damasco declararon «no estar al tanto» de la presencia de los periodistas, que entraron en Siria clandestinamente dadas las restricciones impuestas por el régimen.

«En Homs y otras zonas afectadas, familias enteras están bloqueadas en casa desde hace días, sin poder comprar pan, víveres, agua, o acceder a tratamientos médicos», dijo el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Jakon Kellenberger.

Según militantes, el Ejército Libre de Siria, integrado por militares desertores, intenta dar comida y refugio a los habitantes de Baba Amr, estimados en unas 90.000 personas. Pero «las fuerzas del régimen disparan sobre todo lo que se mueve», según el activista Shaker.

Ante esta escalada, el principal grupo opositor, el Consejo Nacional Sirio, pidió la creación de «zonas de protección».

Su portavoz, Basma Kodmani, dijo incluso que una intervención militar «podría ser la única opción», pese a que hasta ahora el CNS había rechazado este extremo.

«Tenemos que elegir entre dos males: una intervención militar o una guerra civil», declaró.

La Unión Europea, por su lado, anunciará el lunes una nueva tanda de sanciones contra Siria. Concretamente se contempla congelar los depósitos del Banco Central sirio y la mayoría de transacciones con esa entidad. Además prevén prohibir las importaciones de fosfato, principal recurso natural del país, oro y otros metales preciosos.

Agencias AFP y Reuters

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