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Dos sillas y una carrera que no espera al 11-D
Ricardo Lorenzetti
Crecía ayer en distintos ámbitos el diagnóstico de que esa situación no contribuiría al concepto de "seguridad jurídica" que intentará transmitir la próxima administración en sus primeros días, cuando la economía tenga un rol sensible y la Corte, diversos expedientes en materia de derecho administrativo.
La faceta más política de establecer el debate para antes de diciembre responde también al objetivo de torcer la postura de la oposición orientada a que el kirchnerismo abandone el Gobierno sin nombrar. El kirchnerismo duro ve a Ricardo Lorenzetti como el artífice de ese pacto no escrito entre las fuerzas opositoras.
Existen dos elementos separados que ayer cobraron fuerza: por un lado el senador Miguel Pichetto nunca retiró el pliego del académico Roberto Carlés de la mesa de negociación y al mismo tiempo la semana que viene Cristina de Kirchner asistirá a la misa del papa Bergoglio en Cuba. Carlés nunca interrumpió su contacto con el jefe de la cristiandad. Aristas que anoche tuvieron un complemento visual: Eugenio Zaffaroni sentado en la primera fila del acto en Casa de Gobierno.
Un eventual revivir de la nominación de Carlés todavía incluiría el desafío de que los senadores del peronismo no aceptan prestar sus votos para llevar a Carlés a la cúpula de un poder de Estado. Incide en esta lógica una discreta serie de contactos a cargo de la senadora Liliana Negre de Alonso, actualmente vinculada al sector de la Iglesia Católica que no observa con benevolencia las recientes innovaciones vaticanas.
Dentro del peronismo del Senado no aparecen grandes rivalidades por la nominación que complementaría la del Gobierno. Esto se debe a que ese espacio se asume con chances firmes en las elecciones presidenciales de octubre. Obvio: en caso de que la próxima administración sea peronista, quien cubra la vacante de la Corte luego tendría menos margen para aspirar a otras posiciones de poder. Un panorama compartido en la Cámara alta y que lleva al senador Rodolfo Urtubey a actuar con extrema mesura respecto de sus aspiraciones cortesanas, que ratificó ante pocos en su último viaje a Nueva York, pero que evidencia permanentemente por los contactos de alto nivel que desarrolla entre políticos, sindicalistas y empresarios.
El cálculo y la estrategia del PJ generan que justamente el desafío principal quede en el lado del Gobierno, más aún si se vuelve un imperativo encontrar un candidato que genere más consenso que Carlés y que su designación quede establecida para diciembre de este año. Incide en esas especulaciones la presidencial de octubre, porque según el resultado, los rasgos del candidato podrían modificarse.
La cantidad de encuentros y conversaciones que se multiplicaron desde el mediodía de ayer hasta horas de la madrugada (especialmente en una cena para pocos en un departamento céntrico) fue la confirmación de que la carrera por las dos vacantes que ofrecerá la Corte no comenzará a fin de año tras los homenajes a Fayt, sino que el punto de partida coincidirá, prácticamente, con el cenit de la campaña.


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