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Dos votos clave que se esfuman en el Senado
Verna anunció que había renunciado por escrito ante la junta electoral de la provincia a través de una radio de General Pico. Fueron sus últimas declaraciones antes de salir de los radares de la Casa Rosada y equiparar así a La Pampa con el caso Córdoba, donde el kirchnerismo no tendrá candidato propio a gobernador luego del rechazo de José Manuel de la Sota a la injerencia del Poder Ejecutivo Nacional en el armado de listas. La partida de Verna, quien técnicamente no integraba la bancada del Frente para la Victoria que comanda Miguel Pichetto, encendió todas las alarmas del oficialismo en el Senado. Este legislador pampeano arrastra también a María de los Ángeles Higonet, otra senadora que a partir de ayer pierde la categoría de aliada de la Casa Rosada. Verna e Higonet habían aportado el año pasado dos votos clave para autorizar el uso de reservas del Banco Central para el pago de deuda, cuando Martín Redrado aparecía amotinado en su cargo y la oposición arrinconaba a la Presidente en el Congreso. Néstor Kirchner vivía aún y a cambio de la colaboración de estos senadores, la Nación había liberado el pago de una deuda de unos $ 600 millones a la provincia.
Ayer, con la renuncia de Verna a la candidatura a gobernador se acrecentó la leyenda de que «Néstor paga mejor que Cristina». Sin embargo, las explicaciones que surgieron desde el círculo íntimo de este senador fueron otras, tanto que hasta la autodenominada «Cámpora» quedó librada de responsabilidades por este cortocircuito. «Verna evaluó que si aceptaba la lista de candidatos a diputados que le habían impuesto, se podía ver afectada la gobernabilidad de La Pampa durante una eventual gestión suya», explicó a este diario un colaborador del legislador en el Senado. Específicamente, Verna se sintió traicionado por otro peronista pampeano, Rubén Marín, presidente del consejo provincial del PJ y autor intelectual de la intervención de las listas pampeanas.
La leyenda que circuló ayer fue que La Cámpora había influido en el armado de la boleta de candidatos a diputados colocando a una de sus militantes, María Luz Alonso, al tope de la lista. Voceros de Verna desmintieron esa interpretación y aclararon que Alonso había sido empleada de Marín cuando el exgobernador tenía despacho en el Senado. También libraron de culpa a Rafael Follonier, el canciller paralelo de los Kirchner nacido en La Pampa que maneja las relaciones con los presidente Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela). Verna achacó toda la responsabilidad a Marín, presidente del consejo del PJ de la provincia y su principal rival en la interna partidaria.
El quiebre de relaciones de Verna e Higonet con la Casa Rosada vuelve a desnudar la inferioridad numérica del kirchnerismo en el Senado. La bancada de Pichetto perdió así dos aliados clave para su disminuido bloque de 31 integrantes puros sobre un total de 72. Los senadores pampeanos eran imprescindibles para, entre otras misiones, garantizarle el quórum al Gobierno nacional con 36 legisladores ocupando sus bancas en el recinto. Ahora la Casa Rosada deberá conformarse con un inestable y reducido staff de aliados, encabezados por el riojano Carlos Menem, la santafesina Roxana Latorre, el neuquino Horacio Lores y los fueguinos del ARI María Díaz y José Martínez. Para colmo, estos últimos tres casos (Lores, Díaz y Martínez) constituyen un interrogante de cara al futuro. En Neuquén, el kirchnerismo presentó una fórmula propia, Martín Farizano-Nancy Parrilli, para intentar destronar al Movimiento Popular Neuquino de Jorge Sapag de la gobernación. El experimento fracasó. En Tierra del Fuego ocurrió algo similar con la candidatura de la kirchnerista Rosana Bertone, quien cayó en el balotaje frente a la actual mandataria del ARI, Fabiana Ríos.
En este contexto, el oficialismo en la Cámara de Senadores pondrá en juego quince bancas de las 24 que se renuevan durante las próximas elecciones nacionales del 23 de octubre. El Frente para la Victoria debe renovar dos bancas en las provincias de Buenos Aires, Jujuy, La Rioja, San Juan y Santa Cruz; una en San Luis y Formosa y tres en Misiones. Verna, que preside la Comisión de Coparticipación Federal de Impuestos, no arriesga su banca. Tampoco Higonet.


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