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Doucet: “Somos como el Soleil, pero más íntimos”
Valérie Doucet: «El Soleil y nosotros apuntamos a la fascinación, pero ellos se destacan por la perfección y el truco mientras nosotros buscamos el costado emocional».
Mas artesanal que el Cirque du Soleil pero con la promesa de desplegar en escena un profesionalismo que aspira a la rigurosidad del Soleil, Cirque Éloize llega a Buenos Aires en su primera gira latinoamericana con el espectáculo «Rain». Cirque Éloize recibe apoyo económico del Cirque du Soleil, compañía que a esta altura funciona como multiplataforma de entretenimiento de alcance mundial, que parte del show en vivo pero edita música y documentales sobre sus diferentes espectáculos y los comercializa de manera global y a través de cadenas de TV.
Entre sus actividades de patrocinio, el Soleil invierte dinero en el Cirque Éloize, porque lo consideran respetuoso con el quehacer circense, en lo relativo a la disciplina, rigurosidad, talento de individualidades e inspiración poética. De este modo el Éloize aspira algún día a pasar de ser discípulos inspirados en el Soleil, a convertirse en una compañía tan fuerte como la de sus patrocinadores.
El show que traen a Buenos Aires, «Rain», busca que el espectador se posicione como mirando a través de la lente de una cámara fotográfica y viva diferentes experiencias vinculadas con la lluvia, desde nostálgicos recuerdos de infancia hasta sensaciones primitivas. Su creador y director, el italiano Daniel Finzi Pasca, proviene de una familia de fotógrafos y dice haber crecido en un mundo donde la memoria estaba conformada por momentos arrebatados al tiempo y congelados para siempre.
En diálogo con este diario, una de las integrantes del Cirque Éloize,Valérie Doucet, explicó: «Las diferencias con el Soleil radican en que ellos montan enormes espectáculos en grandes espacios, siempre con carpas, mientras que nosotros trabajamos en teatros más pequeños, acaso íntimos. Tanto el Soleil como nosotros apuntamos a la fascinación, a la emoción, pero ellos quizá se destaquen por la perfección y el truco mientras nosotros buscamos el costado emocional, sin dejar de lado las hermosas imágenes».
Si bien Doucet se refiere a un espacio más íntimo, en Buenos Aires será la sala más grande, el Gran Rex, que de todos modos es un ámbito propicio para desplegar impacto visual desde los actos del circo clásico, música, baile y teatro. La historia se desarrolla en un teatro donde un espectáculo de circo se está ensayando, y de allí ficción y realidad se confunden. Las miradas de los protagonistas revelan pequeñas historias de amor y pasiones secretas. Los artistas además provienen de un tiempo pasado y se convierten en antiguos personajes salidos de viejos retratos.
Consultada sobre puntos de contacto con los locales «Fuerzabruta», Doucet señaló: «Los vi en Nueva York y encuentro muchas similitudes respecto de la fuerza de las imágenes, las historias simples y con alto impacto, las ideas claras. En cuanto a las sorpresas para el público, tiene que ver con un pequeño grupo de artistas realizando muchas disciplinas, además una hermosa atmósfera teatral con imponentes efectos, sobre todo al final del show».
El nombre del grupo, Éloize, se remonta al lugar de su creación: la isla de la Magdalena de Quebec, donde a los destellos de la cálida luz vistos en el horizonte se los llama «éloize». Para sus siete miembros fundadores, esta luz simboliza la energía que alimenta el espíritu de la compañía.
La compañía que desde 1993 ha desplegado espectáculos situados en la línea del circo contemporáneo, cuenta con siete producciones originales en su haber: «Cirque Éloize», «Excentricus», «Cirque Orchestra», «Nomade, de noche, el cielo es más grande», «Rain, como lluvia en tus ojos», «Nebbia» y «ID». En 2003, en las Islas de la Magdalena, el Cirque Éloize creó el primer festival de las artes circenses en América: La semaine des Arts du cirque. Además, la compañía estableció la Fundación Éloize cuya misión es ayudar a los jóvenes pobres a través de la iniciación a las artes del circo y contribuir al desarrollo de las artes escénicas en general. La compañía ArtCirq, formada por jóvenes indígenas Inuits que viven en el noreste de Canadá (Nunavut), es la primera que se ha beneficiado del apoyo de la Fundación Éloize. La compañía cuenta aproximadamente con cien colaboradores y artistas que participan en diversos proyectos.


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