8 de julio 2014 - 00:00

Drástico ajuste para sanear el banco vaticano

 Ciudad del Vaticano - El banco del Vaticano se encamina a desprenderse de sus actividades de inversión y a transformarse en una institución dedicada principalmente a los servicios de pago de la Iglesia Católica, sostuvieron ayer fuentes de la Santa Sede.

Los detalles de la reducción del tamaño se darán a conocer mañana por el cardenal australiano George Pell, quien encabeza la Secretaría de Economía establecida a principios de este año para supervisar las finanzas del Vaticano y frenar los escándalos que avergonzaron a la institución durante décadas.

Las fuentes indicaron que se espera que el empresario francés Jean-Baptise de Franssu sea el nuevo jefe del banco, cuyo nombre oficial es Instituto para las Obras de la Religión (IOR). Reemplazará al alemán Ernst von Freyberg, quien deja el cargo tras realizar grandes reformas.

De acuerdo con los cambios esperados, el IOR no tendrá más funciones de administración de activos. Su papel estará restringido a proveer servicios de pagos y asesoría financiera a órdenes religiosas, obras de caridad y funcionarios del Vaticano.

Los activos Santa Sede serían manejados por un nuevo departamento, adelantaron las fuentes. La reestructuración radical del banco se anunciaría un día después de que IOR presente el martes un reporte sobre su desempeño en 2013.

El papa Francisco, quien fue electo en marzo de 2013, había considerado cerrar el banco, pero decidió mantenerlo operativo con un programa continuo de reformas.

Bajo el liderazgo de Freyberg, el IOR ha cerrado cientos de cuentas, instituido estrictas regulaciones contra el lavado de dinero y puesto en marcha varias investigaciones sobre actividades sospechosas. Los cambios en el IOR fueron finalizados por Pell y otros asesores económicos del Papa el último sábado.

Francisco, que fue elegido en marzo de 2013, había considerado el cierre del banco pero decidió mantenerlo operativo con un programa de reformas continuas. El Papa argentino también nombró un Consejo de Economía, un grupo de 15 personas integrado por prelados y laicos de todo el mundo bajo el objetivo de delinear la política económica de la Santa Sede y de la Secretaría de Economía. De Franssu fue nombrado para ese consejo.

El IOR ha estado en el centro de los escándalos en los últimos años. Monseñor Nunzio Scarano, que se desempeñó como contador principal en otro departamento del Vaticano durante 22 años, con estrechos vínculos con el IOR, fue acusado de conspirar para contrabandear millones de dólares en Italia desde Suiza para ayudar a amigos ricos a evadir impuestos. Scarano también fue acusado de cargos de lavado de millones de euros a través del IOR. El prelado afirma que el dinero en sus cuentas del IOR fueron donaciones, que los magistrados italianos se disputan. Fue detenido en junio de 2013.

"Si el Papa decidió, explicó recientemente un alto prelado, "que el IOR siga adelante es porque está muy seguro de que ya no volverá a ser piedra de escándalo. Y está seguro porque ejerce el poder. La gente lo ve como un Papa bueno, misericordioso, y es verdad. Pero también es un Papa fuerte. Pueden volver a darse, cómo no, casos aislados de corrupción, pero serán eliminados de raíz, rápidamente, como sucedió con monseñor Nunzio Scarano, detenido por blanqueo de cantidades ingentes de dinero".

Agencia Reuters