8 de agosto 2014 - 00:00

Duda clave para UCR en Senado: dar pelea o abandonar el recinto

Ernesto Sanz, en la foto junto a  empresarios, respaldó los lineamientos del documento “Bases para formulación de políticas de Estado” del Foro de Convergencia Empresarial. El candidato radical habló ante ese foro y anunció estar dispuesto a avanzar en un acuerdo con el grupo.
Ernesto Sanz, en la foto junto a empresarios, respaldó los lineamientos del documento “Bases para formulación de políticas de Estado” del Foro de Convergencia Empresarial. El candidato radical habló ante ese foro y anunció estar dispuesto a avanzar en un acuerdo con el grupo.
La oposición del Senado quedó desde ayer en medio de un camino complicado. La sesión del miércoles pasado en el recinto dejó ganancias y pérdidas en los dos bandos. Cuando Cristina de Kirchner le comunicó a Miguel Pichetto y con eso a todo su bloque en el Senado la orden para que Boudou presidiera la sesión, el complemento fue la decisión presidencial para que el vicepresidente enfrentara todo el planteo de la oposición, lo que incluye la presentación del proyecto donde se intenta forzar un pedido de licencia de Boudou. La orden presidencial, entonces, vino con un complemento: la instrucción de rechazar como fuera el debate de ese proyecto que toda la oposición bajó al recinto.

Esa decisión tuvo dos efectos: el kirchnerismo debió enfrentar una de las sesiones más escandalosas que se recuerden, por lo menos por el tono de los calificativos sobre el vicepresidente que se escucharon y pagar el costo de exponer en vivo y en directo por televisión todas las derivaciones del escándalo Ciccone. Pero al mismo tiempo liberó para el futuro próximo un obstáculo que ya aparecía imposible de sostener como era mantener a un vicepresidente en el cargo, pero escondiéndolo o enviándolo de viaje cada vez que se programaba una sesión. Hubo un costo adicional, tan manifiesto como los demás: la defensa de Boudou estuvo a cargo de algunos senadores que no brillaron por su labia y cuando le tocó el turno de cerrar el debate a Pichetto, su resumen del asunto fue tan escueto como podría ser un machete de alumno secundario. Defensa mínima para un tema que divide.

La pelota pasó entonces a la oposición. El radicalismo, los socialistas, el juecismo y hasta la macrista Gabriela Michetti lograron exponer a Boudou en el recinto y pedirle explicaciones que no dio sobre su procesamiento. Pero deberán definir ahora la estrategia a seguir desde la semana que viene en el caso que el Senado deba sesionar. El vice ya se sentó en el recinto. Es decir, el mito por ahora se rompió y la oposición presentó su cuestión de privilegio sobre la situación y los agravios que, interpreta, significan su presencia (todos la describieron como "incómoda") en el recinto.

A la situación debe sumarse cierto descontento también en el bloque radical por la estrategia que finalmente se siguió. El bloque que preside el jujeño Gerardo Morales, el más duro con Boudou en el recinto, había sostenido la necesidad de quedarse a debatir la acusación al vice en cada ocasión posible. Retirarse del recinto fue un planteo del cordobés Luis Juez que los radicales no apoyaban, de hecho lo calificaron de "entreguista".

De hecho con la decisión del miércoles, Jorge Capitanich quedó solo en el recinto y la oposición no pudo preguntarle sobre la gravedad para el país de una declaración de default o los errores de estrategia que se cometieron en los últimos años en el manejo de la causa con los holdouts.

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