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Dudamel ahora con Strauss en el Colón
Gustavo Dudamel, surgido del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, es hoy uno de los directores más requeridos del mundo, a la altura de las grandes étoiles de otros tiempos.
Además de estar al frente desde hace 14 años de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, con la que desembarcó en Buenos Aires hace dos años en el marco de una gira latinoamericana, el «joven maravilla» es titular de las orquestas filarmónicas de Los Angeles y de Gothenburg y artista exclusivo del sello Deutsche Grammophon. La Sinfonía Alpina es un ejemplo de la llamada música programática: narra a través del lenguaje sonoro la ascensión a un pico de los Alpes Bávaros. La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar ya se había presentado en el Colón en junio de 2011, cuando ofreció la Sinfonía 7, en Mi menor, de Gustav Mahler.
Antecedentes
Creada en 1975, la orquesta es la expresión superior del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela, un programa de educación musical que se remonta a 1975, cuando fue fundado por el músico y educador José Antonio Abreu, varias veces propuesto para el Premio Nobel de la Paz. "Son 400 mil muchachos que le estamos quitando a la droga y a la violencia, para empezar. Sólo sentar a un muchacho en un ensayo a tocar, cuando podría estar en la esquina fumando marihuana es ya un logro muy importante", manifestó Abreu en una oportunidad. Dudamel es el artista más notorio que haya salido de esa escuela, aunque no el único. "Era un niño violinista de la orquesta infantil de Barquisimeto", lo recordó Abreu. "Una tarde el director de la orquesta no pudo asistir y él se montó en el podio a hacer el ensayo. A partir de ahí se hizo evidente, no sólo que quería dirigir orquestas, sino que tenía un talento excepcional", explicó. "Y tener modelos es muy bueno, él es modelo para todo el sistema, todos los niños quieren ser como él". Otros casos son los de Diego Matheuz, director principal de La Fenice de Venecia, o de Christian Vázquez.


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