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Dudas también acechan a la Procuración del Tesoro
Ese ritmo de sucesos, de variada intensidad aunque de presencia constante, influye sobre las decisiones de un Gobierno que intenta, por distintas vías, emerger de la crisis de prestigio que le ha generado la muerte del fiscal.
Con esa lógica, que por momentos deviene en respuestas poco sustanciales, debe entenderse la aparición de la Procuración del Tesoro en el caso que por ahora investiga Daniel Rafecas.
Los abogados de ese organismo presentaron un documento para respaldar la posición oficial ante la acusación final de Nisman y se arriesgaron a nuevos embates judiciales en la Justicia en lo Contencioso Administrativo. Tal como señala la Constitución, la Procuración del Tesoro es la jefatura de los abogados que resguardan los intereses del Estado en todos los tribunales pertinentes. Una dimensión que es mucho más amplia que la imputación contra Cristina de Kirchner o Héctor Timerman.
La intervención más reciente es coherente con la historia cíclica que el kirchnerismo ha exhibido con el organismo que preside Angelina Abbona.
Por mencionar un ejemplo, la Procuración monitorea en forma permanente el accionar de los abogados del Gobierno en la batalla judicial contra Clarín, pero al mismo tiempo exhibió un estilo distante del pleito con los holdouts.
No sólo se trata del organismo, sino de los nombres que lo conducen y lo han conducido. Antes de Abbona esa oficina era de Joaquín Da Rocha, a quien el kirchnerismo ultra hostigaba por su buena relación con el gobernador Daniel Scioli.
Da Rocha había reemplazo a Osvaldo Guglielmino, que provenía de la Justicia en lo Contencioso y que fue eyectado de su cargo tras la crisis en el Banco Central a cargo de Martín Redrado, en otro enero fulminante. Giros del destino: hoy en día tanto Redrado como Guglielmino orbitan en la constelación del massismo, aunque eso no le ha impedido al segundo prestar alguna colaboración al Gobierno venezolano.
Por su parte, Abbona con su perfil subterráneo ha demostrado presencia en momentos clave, tanto en los tribunales como en materia de relacionamiento: es una de las dos personas del Gobierno que accedieron a la cita con Barack Obama en 2011 en Cannes, antes de una cumbre del G-20 (el otro fue el actual embajador, Hernán Lorenzino).


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