La gran nota del mundo bursátil en la víspera provino de un desplome poco habitual en su magnitud a lo largo de los índices americanos y europeos. En tal ocasión, el Merval pudo esquivar la onda expansiva y salir a flote con mínimo raspón en su superficie. Las dudas que se han venido palpando desde finales de mayo sobre políticas monetarias ayer le dieron al Dow Jones de lleno y teniendo que asumir casi el 1,5% de caída. Los de Europa no tuvieron más opción que copiar lo que llegaba, acusando rebajes cercanos al 2% a lo largo de su región. El perjuicio más cercano estuvo radicado en el Bovespa, que debió caer el 2,15%, dejando al Merval a solas con su suerte. Tal como venía la debilidad lo más factible era comprobar un descenso encabezado por las líderes, pero la gran sorpresa -a favor- es que esto no sucedió. De pronto "resucitó la mortecina plaza de YPF y produjo un aporte esencial en los dos aspectos. Colaboró en el índice ponderado, con el 2% de alza, también siendo columna en un repunte de los negocios generales. El Merval reconoció un piso de 3.419, lo remontó a una marca máxima de 3.468 y finalizó en 3.423.
Un porcentual muy benigno, baja del 0,56 por ciento, que resultó con alto valor agregado por el derrape de los otros. El volumen girado en acciones alcanzó los $ 50 millones, aunque en sólo tres especies circularon $ 31 millones: más de $ 14 millones YPF, con $ 10 millones siguió TECO y sumó $ 7 millones Tenaris. Así sucedió que se asistió a un ritmo mejorado, con acento en el renacer de algunas plazas puntuales. Lo del exterior, preocupante, y si persiste nadie escapa. La Bolsa sospecha.
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