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Duhalde anima a sus tropas: “Estamos 7% arriba de UCR”
Eduardo Duhalde
Ayer el expresidente caminó por Capital Federal, en una caravana festiva con globos y redoblantes, y había planificado para este atardecer un cierre de campaña poco convencional: una misa en la Basílica de Luján junto a su esposa y candidata, Chiche, y su corte de postulantes, que finalmente se suspendió anoche.
Desde que volvió al juego político, Duhalde nunca perdió el temor a los escraches o reacciones en su contra que atribuye, claro está, a montajes del Gobierno. Por esa razón, ha sido cauto respecto de sus actos y más todavía sobre sus exposiciones públicas.
Pero al margen de esa precaución, razonable a horas de la elección, hay una cuestión adicional: el bonaerense intenta, y a eso dedica todo su esfuerzo su equipo de comunicación, despegarse del registro de dirigente antiguo. Y los actos típicos remiten a eso.
Por lo pronto, luego de estar en Santa Fe, Córdoba y Capital en los últimos cuatro días, el cierre será con una conferencia de prensa. Todo un gesto y un mensaje: regresa como destino último a la provincia de Buenos Aires, y con el clásico libreto de conservador popular.
El aporte católico tiene, más allá de la suspensión, otro componente. Además del sentido «humanista» -clave en el pensamiento político del bonaerense, que antes de desembarcar en el peronismo militó en la democracia cristiana-, es un recurso de marketing electoral: contraponer la idea de la hermandad y la calma con el perfil más aguerrido, a veces agresivo, del kirchnerismo.
Sin cierre oficial -habrá una conferencia de prensa-, estará hasta el domingo, rodeado por el equipo que integran, entre otros, Luis Barrionuevo y Gerónimo «Momo» Venegas, dedicado a ultimar el esquema de votación.
Optimismo
El bonaerense proyecta una diferencia, por encima de Alfonsín, superior a la que definen las encuestas. Hay, incluso, algunas que lo ubican unos puntos por debajo de Ricardo Alfonsín.
Sin embargo, el candidato de Frente Popular, que comparte fórmula con Mario das Neves, transmite que esa pulseada está resuelta a su favor. Pero advierte que hay que trabajar hasta el minuto final para que se refleje en los resultados del domingo. El lunes, dice, empezará «otra historia», para la que ya perfila un relato optimista que dejó circular en estos días frente a tensiones entre sectores de su equipo.
«Muchachos, dejen de pelearse por un concejal o una banca de diputado. Mejor empiecen a pensar en los ministerios, porque vamos a ser Gobierno». Una dosis de confianza que el domingo dirá si tiene sentido o no seguir tomando.


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